En la Plaza portátil La Española, en Celaya, Guanajuato, ante media entrada, se lidiaron toros de Puerta Grande y Marrón, de juego desigual.
El rejoneador Sebastián Torre, ovación en su lote; el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, palmas y dos orejas.
Después de ocho años, Pablo Hermoso de Mendoza regresaba a la ciudad de Celaya a actuar en una plaza portátil situada demasiado lejos de la ciudad como para que el público respondiera a la llamada.
No obstante los que hicieron el esfuerzo de desplazarse, pagar y aguantar los insultos de los impresentables, disfrutaron de la sexta actuación de Hermoso en Celaya y de la sexta puerta grande del navarro en esta ciudad. Pleno de triunfos.
Pablo enfrentó en primer lugar a un astado de la ganadería de Marrón ante el que lo mejor fue la forma de pararlo, toreando muy bien con la bandera y las dos primeras banderillas, llegando muy cerca de la cara del buen toro de Marrón. El estado del piso, pesó en la movilidad del astado y se fue parando a medida que la lidia avanzaba, incluso llegó a echarse antes de que Pablo entrase con el rejón. Mató de media honda que bastó pero ante la que el toro tardó en echarse, enfriando la posible euforia final.
El triunfo vendría en el cuarto astado, bravo menos de salida donde el jinete tuvo que bregar mucho para sacarlo de su querencia en tablas. Sería una vez más en banderillas donde el caballero hizo las delicias del público. Cuajó un gran tercio y fue pilar importante en el triunfo del de Estella. También en el último tercio estuvo muy bien en cortas ante un toro al que los forcados habían pegado con anterioridad y ya quería menos pelea. Uno de los mejores lances de la lidia fue el rejonazo final donde el caballo reunió perfecto y en esta ocasión Pablo si encontró los blandos y así pudo pasear el doble trofeo con el forcado de Querétaro que realizó la pega.



