El diestro de Tijuana Ricardo Macías ‘El Estudiante’, de la mano de su apoderado, el maestro de Tacuba, Manolo Mejía, ha estado concentrado en su preparación de cara a sus próximos compromisos.
El torero norteño es sinónimo de perseverancia, pues desde que se inició en la profesión y aunque muchas veces ha tenido que luchar contra corriente no baja la guardia con la ilusión de poder ver cristalizado uno de sus sueños algún día, confirmar en la Plaza México.
Cuando Macías no está viste de luces o está en alguna ganadería entrena en sesiones dobles. Por la mañana, de salón. Algunas veces se lleva su mascota, una bonita pastor alemán.
Por la tarde entrena fuerte en el gimnasio. ‘Dicen que mente sana en cuerpo sano. Eso aplica también a los toreros’, reconoce Ricardo, quien agrega ‘el toro siempre tendrá cinco años y en cambio uno va cambiando conforme pasa el tiempo. Por eso mismo es que hay que estar siempre en forma y en condición, porque todo lo que se hace en el ruedo es real. Ahí no hay trampas. El toro sale a matar y uno sale a hacer arte aunque la vida esté en peligro’.


















