‘En estos momentos estás logrando algo anhelado. Tienes todo para ser figura del toreo. Respeta tu profesión, no hagas chingaderas. Sé profesional, disfruta este día y que Dios te bendiga’ le dijo el desaparecido Mariano Ramos, hace diez años, a Juan Luis Silis, cuando le dio la alternativa el 21 de marzo de 2009 en Apizaco, donde tuvo como testigo a ‘Rafaelillo’, con toros de Gómez Valle.
Para llegar al anhelado abrazo, Silis pasó muchos sinsabores. Desde que inició como novillero, siempre bajo la atenta mirada del maestro Ramos, su camino fue complicado por no contar con un padrino poderoso.
Debutó de luces en agosto de 1999 y tardó nueve años para tomar el doctorado. Antes se vio en la necesidad de ‘abandonar’ la profesión para llevar el sustento a casa y trabajó vendiendo tamales en la calle. ‘Incluso me ponía a mano con la camioneta para que me dejara chambear. Eso fue en 2005’, subraya.
EL FESTIVAL IZTACALQUENSE
Dos años más tarde se enteró que en la delegación Iztacalco preparaban un festival taurino. ‘Y como soy vecino del barrio de Santa Anita toqué las puertas, ofrecí mis servicios y me programaron. Las cosas se me dieron bien y se pusieron mejor, porque conocí a Fernando Rosique, quien más tarde sería mi apoderado y junto con Ramón Martínez le dieron un nuevo aire a mi carrera. Dos años después tomé la alternativa’.
En octubre de 2012, apenas un par de días después de la muerte de Mariano Ramos, ‘un segundo padre para mí’, se presentó en Pachuca. Fue una corrida que se televisó y en la que Silis salió en el automóvil que estaba en disputa. Todo ese año fue de bonanza hasta que regresó a la capital de Hidalgo, donde enfrentaría un encierro de los llamados ‘duros’.
Aquel día sufrió una grave cornada en el cuello, que le dejaría graves secuelas, como la pérdida de la mayoría de la visión del ojo izquierdo.
¿TRAICIÓN?
La cobertura mediática que recibió Silis por la cornada fue mayúscula y esto llamó la atención de la empresa Pasión Ganadera, propiedad de Julio Uribe, que le ‘habló bonito’ y le hizo cambiar de apoderado.
– ¿Traicionó a Fernando Rosique?
– No, no fue traición. Hablamos del tema muchas veces, él estaba enterado. Incluso me dio consejos muy importantes pero no hice caso y en el pecado llevé la penitencia porque tal y como lo vaticinó Rosique, la empresa no me cumplió y terminamos.
Al mismo tiempo buscó la confirmación de alternativa en la México, pero no encontró resultados halagadores. ‘La empresa de ese momento me dijo que renunciara a la Asociación de Matadores para programarme pero no hice. Fue hasta que entró la nueva empresa que pude confirmar. Lo hice en 2017 con toros de Rancho Seco y las cosas se me dieron bien. Toreé el festejo de triunfadores y todo. Al año siguiente me prometieron que me programarían de nuevo pero eso no pasó’, señala.
FUTURO INMEDIATO
Tiempo después Fernando Rosique volvió a representarlo, lo que hace al día de hoy: ‘Vamos juntos en la lucha, hay planes para poder relanzar mi carrera y torear en España’.
‘Estoy consciente que ya no soy un chaval, tengo 38 años de edad y me quedan tal vez cinco años en activo. Tengo que convertirme en figura del toreo en este tiempo, aunque tenga que sufrir otra cornada del otro lado del rostro’.
Tiene la fortuna de trabajar en la Asociación de Matadores, donde se desempeña como tesorero, pero sueña con generar ingresos vestido de luces: ‘Si Dios me dejó vivir fue por algo. Le pido a los empresarios que toquen su corazón y me den una oportunidad, no pido más. Si me ponen en la México y no estoy a la altura me retiro. Pero estoy seguro que daré el campanazo’.
‘Tú crees que no me gustaría celebrar hoy encerrándome en una ganadería o vestido de luces en una plaza de toros, claro que sí, pero ni modo. Me toca estar de este lado. Iré a la Basílica de Guadalupe a darle gracias a nuestra madre’, confiesa Silis con sentimientos encontrados.
A diez años de aquel abrazo en Apizaco, Silis suma 45 corridas de toros, muchas de un solo toro. Lleva en la geografía de su cuerpo las huellas de dos graves cornadas, vive en casa de su suegra y ha encontrado en el comercio ambulante parte de su modus vivendi, pero pese a todo afirma categórico: ‘Si volviera a nacer, torero sería de nuevo, ni duda tengo’.











