Luis Conrado ‘no tira el arpa’ y le dice a los empresarios ‘aquí estoy’

El diestro Luis Conrado ‘no tira el arpa’ a pesar de lo difícil de su panorama taurino. El año pasado apenas pudo torear tres festejos. En lo que va de 2019, el valiente capitalino no ha vestido una sola vez el terno de luces, sin embargo, saca la casta y dice que su vida es torear.

El diestro, de 33 años de edad, vive solo. ‘Tengo una mascota, una gata. Afortunadamente mis gastos no ascienden a mucho y puedo mantenernos a los dos’.

Con total franqueza, reconoce que la situación por la que ahora mismo atraviesa se debe única y exclusivamente a él: ‘Hubo un momento de mi carrera, cuando las cosas se estaban dando bien, que me invadió la depresión. Sufro depresión y eso me generó muchos problemas en mi desarrollo profesional’.

Hace algunos días, a través de las redes sociales, comenzó a circular una fotografía de Conrado, quien tiene serios problemas de audición desde nacimiento. ‘Esa foto tiene algunos años. Fue en Huamantla. Son de esas cosas que no piensas, simplemente lo haces y ya. Ese día hasta el plato pude hacer, el plato se acostumbra en los pueblos. Es cuando al término de tu actuación recorres el ruedo con el capote extendido y el público te apoya con dinero’.

Para poder cubrir los gastos del día a día, le  ha ‘echado habilidad’ y trabaja en las labores alternas que existen a la vera de un festejo taurino.

‘Incluso también muchas veces me presento en festivales de aficionados prácticos, como director de lidia y eso también suma, porque ganas dinero. La cosa es seguir en el medio esperando la oportunidad’, reconoce.

Conrado lleva en la geografía de su cuerpo cuatro cornadas y una fractura en las costillas. ‘Podría pensarse que tengo muchos percances, pero la realidad es que no. Afortunadamente los toros me han respetado’.

El diestro, apoderado por el hidalguense Jaime Rangel, tomó la alternativa el 18 de marzo de 2012 en la plaza michoacana de Jiquilpan, donde tuvo como padrino al tapatío Alfredo Ríos ‘El Conde’ y como testigo al espectacular norteño Antonio García ‘El Chihuahua’, con el toro ‘Cubano’ de la ganadería de Maravillas.

‘Aprovecho las páginas de Ovaciones para decirle a los empresarios que aquí estoy, puesto y dispuesto para afrontar cualquier compromiso’, puntualiza el valiente torero que es de esos casos, que desafortunadamente abundan en la tauromaquia, de toreros interesantes pero desaprovechados por los organizadores.