HOMENAJE a Rafael Ortega en Tlaxcala; será velado en Apizaco

Los restos del matador de toros mexicano Rafael Ortega Blancas, quien dejó de existir el pasado lunes en un hospital de Utah en los Estados Unidos, arribarán a nuestro país el fin de semana para ser motivo de un homenaje de cuerpo presente en la Plaza Jorge Ranchero Aguilar de Tlaxcala para posteriormente ser velado en la Basílica de Nuestra Señora de la Misericordia en Apizco.
A reserva de que la familia del torero lo confirme de manera oficial, estamos en posibilidades de informarle que el homenaje se llevará a cabo el sábado en la plaza de la capital de Tlaxcala en punto de las once de la mañana. Ahí se oficiará una misa de cuerpo presente.
Tras el homenaje, el cuerpo del entrañable torero mexicano será traslasado a Apizaco para ser velado a puertas abiertas en la Basílica de Nuestra Señora de la Misericordia, donde el domingo por la mañana se oficiará una misa por su eterno descanso.
El mismo domingo, pero ya en ceremonia privada, los restos del torero, ganadero, empresario y político serán cremados en la Funeraria Jardín de los Cipreses, también en Apizaco. Posteriormente descansará por siempre en una cripta en el rancho de la familia.
El deceso de Rafael Ortega generó gran conmoción en el medio taurino. Los toreros más importantes en activo, como otros tantos en el retiro, manifestaron su profundo pesar a través de las redes sociales.
El tlaxcalteca se consolido como uno de los toreros más importantes de nuestro país en la década de los noventa. La Plaza México cayó rendida muchas tardes a sus pies. En el coso más grande del munso sumó 43 actuaciones en las que cortó cincuenta orejas, además de que le tumbó los máximos trofeos a ‘Fandango’ de Fernando de la Mora. También ganó dos trofeos Oreja de Oro.
Impuso en la México el ‘récord’ de más tardes consecutivas con corte de orejas. Sumó once tardes con trofeos. Se quedó muy cerca de llegar al cumplimiento de las mil corridas.
También incursionó en el ambiente político y, de manera reciente, lo hizo como empresario taurino de forma exitosa al manejar las plazas de Tlaxcala y Huamantla.
Su partida deja un hueco imposible de llenar.