Columna Alternativa: Como Arroz al Vapor

Como arroz al vapor

Gustavo Mares

Mientras la Plaza México permanece cerrada a la actividad taurina por un amparo que un particular interpuso contra la alcaldía Benito Juárez actualmente imposibilitada para autorizar la actividad taurina en su demarcación, hay preocupación no sólo entre profesionales y aficionados a la tauromaquia, también de otros gremios por la ligereza con la que las autoridades pretenden legislar en el tema de animales.

Y es que desafortunadamente, la mal llamada ‘Ley de Protección de Bienestar Animal’ está hecha por políticos oportunistas de escritorio, que en el mejor de los casos tienen en  casa ‘perrijos o gatijos’.

Excluyeron para hacer la ley muchos organismos, entre otros: ganaderos, agricultores, guardas forestales, criadores, biólogos, tiendas de animales y veterinarios, entre otros.

En la época actual se vive mejor que nunca. Hasta antes de internet, que acortó tiempos, el día se iba en trabajar o estudiar. Hogaño hay tanto para el ocio que el ‘deporte más famoso’ es quejarse de todo. Peor todavía, hay grupos radicales que se empeñan en ver como enemigos a los que piensan diferente a ellos.

Los políticos ‘ocurrentes’ hicieron esta ley sin sustentarse en la realidad. Hoy, muchas tiendas de mascotas están cerradas con el consabido desempleo. Los radicales, que además son de ciudad porque ni siquiera salen al campo, aplauden que estos negocios bajen la cortina. Craso error.

En las ciudades como la de México, ese tipo de tiendas son el primer acercamiento de los niños con animales. Jamás será igual ver un conejito o un hámster en vivo a tenerlo en una pantalla de celular.

Aquí surge un razonamiento radical: ‘mejor en el celular, que en una jaula’. Un argumento que ‘per se’ es contradictorio. El teléfono móvil es la bandera de la modernidad y el hecho de que el ser humano tenga animales en jaula es también parte de la vida actual, porque desde hace muchos años dejamos de ser cazadores y recolectores para convertirnos en ganaderos y agricultores.

Es peor en el caso de los médicos veterinarios zootecnistas (MVZ) porque además de que su voz como representantes de la ciencia no fue escuchada, la ley atenta contra su profesión. Por ejemplo, faculta a cualquier persona sin la licenciatura a practicar la eutanasia a las especies de acompañamiento. Algo hasta hace no mucho sólo autorizado para los profesionistas.

El hecho de legislar con base en gustos personales trae resultados negativos, como ocurrió con la prohibición de utilizar animales en las funciones circenses. Llevó a esas especies directo al matadero.

Quienes pretenden acabar con las corridas de toros, ignoran que estarían aniquilando el ecologismo más puro que existe. 

Al final del día, profesionales y afición son como ‘toro bravo’ y se ‘crecen al castigo’. Muchos políticos pretenden terminar con la tauromaquia. Su fin llegará, cuando la afición deje de acudir a la plaza de toros.