El ecuatoriano Juan Palacios ‘El Pantera’ rompió la monotonía de una novillada en la que todo se circunscribe a verónicas, derechazos y naturales. De repente, en el centro mismo del ruedo de la Plaza El Nuevo Progreso de Guadalajara, tomó un par de banderillas, se puso de hinojos, citó al burel y en el momento de la reunión se incorporó, brincó por encima del astado y le colocó un espectacular par de garapullos.
El público le aplaudió a rabiar; los puristas querían ‘quemarlo en leña verde’.
Al final, su actuación le redituó en el corte de merecida oreja.
A sus 25 años de edad, el novillero nacido en Ambato tiene una meta bien definida: ‘Quiero ser un torero importante y uno que transite por el camino del arte. Sé que con el tiempo lograré mi objetivo. Ahora mismo pueden criticar que pego brincos o hago cosas diferentes, pero mi intención es llegar a ser un torero artista’.
Aunque desde niño le apasiona la fiesta brava fue apenas hace tres años que decidió abrazar la profesión de torero. Sus primeros acercamientos con la tauromaquia tuvieron lugar en casa de su abuela, porque sus tíos eran ‘choneros’ es decir toreros de pueblo que le salen a ganado de media casta.
‘Llegaban con la ropa rota, algunas veces lesionados, pero felices por lo que hacían’, recuerda Palacios.
‘Me inicié como torero de pueblos y un día tuve oportunidad de actuar al lado de los Recortadores Españoles. Ese fue mi primer contacto con el ganado de casta. Poco a poco me he ido abriendo puertas’, señala el sudamericano, que encontró en el Centro de Alto Rendimiento Taurino, auspiciado por el ganadero Pablo Moreno, el trampolín que le ha proyectado a nivel internacional.
‘He tenido la oportunidad de estar en España. El maestro José Miguel Arroyo ‘Joselito’ me arropó de aquel lado y ha tenido grandes gestos conmigo. Mi intención es debutar con picadores en la próxima campaña europea. Me gustaría en Arles’, confiesa.
Desde que nació, la vida ha puesto a prueba el temple de Juan Palacios, porque no conoció a su papá, sino hasta los siete años de edad. Pero encontró en su mamá y su abuela, el cobijo que su alma necesitaba: ‘Mi mamá es madre soltera. Yo nací en casa de mi abuela y fue ella, mi abuela, la que prácticamente me crió. Mi mamá es trabajadora doméstica en las casas en las que tienen a bien contratarla. Quiero darle mucho dinero para que ya no tenga que trabajar’, confiesa con sinceridad.
‘Uno de los objetivos que tengo es el hecho de que le quiero y le voy a comprar una casa a mi mamá. Quiero que viva en una casa propia y no rentada’, señala.
‘Hay quien puede pensar que me da pena decir que mi mamá es trabajadora doméstica, pero es todo lo contrario porque ella sacó adelante a los cuatro hijos que somos. Todo lo que me dio de comer de niño lo ganó con su trabajo de manera honrada. Es una mujer extraordinaria y por eso no me avergüenzo’, dice el torero.
‘Hubo ocasiones en que nos mandaba mi mamá a la escuela sin desayunar porque no había plata. Pero todo eso te curte y te hace superarte’, comenta.
‘Todas las experiencias que te presenta la vida sirven para nutrirte y darte fortaleza para afrontar lo que se vaya presentando’, afirma ‘El Pantera’, quien vive en el estado de Jalisco, justo en las instalaciones del Centro de Alto Rendimiento Taurino.
Su apasionada entrega tiene ya repercusiones y es que el día 8 actuará en la plaza veracruzana de Tlacolulan; el día 16 en San Cristóbal de las Casas y el día 24 en San Miguel el Alto, Jalisco.



