HIDALGO Y ALLENDE, TAURINOS HASTA LA MÉDULA
Por LUIS MIGUEL MARTÍNEZ
Amigos, continuando con este mes de la patria y recordando a nuestros héroes nacionales y Taurinos no podríamos dejar de lado reconocer que don Miguel Hidalgo además de intelectual, políglota, admirador de Moliere y Racine, nos cuenta don Paco Ignacio Taibo II, que gustaba de la música, por lo que tenía en su casa con frecuencia a importantes intérpretes, organizaba fiestas y le encantaba el chocolate caliente, desaparecía de repente de su iglesia para ir a las minas y campos de trabajo para hablar con los trabajadores sobre sus derechos y libertades. Dice Enrique Rivas Paniagua que: “las haciendas de don Miguel Hidalgo, Jaripeo El Grande y sus anexas de Santa Rosa y San Nicolás, localizadas en la Intendencia de Valladolid eran auténticas dehesas, cuyos toros bravos alcanzaron renombre en las fiestas más importantes del centro del país, mismos que el Padre de la Patria se encargaba de vender, prestando a veces lo mejor de su caballada para mayor lucimiento del espectáculo”. Fernando López Alanís también dice que Hidalgo era un buen jinete, aprendió a montar desde niño y también a torear. Y como buen taurino toreaba a caballo y a pie ocasionalmente.
Y si de toreros insurgentes hablamos, no podríamos pasar inadvertido al General don Ignacio Allende. Don José Coello Ugalde relata: “El Capitán de Dragones muda con amplia satisfacción el uniforme galoneado por el atavío de charro y los domingos cuando menos, pasea al ritmo de un caballo de gran alzada por la rua principal de San Miguel el Grande. También la mangana en sus manos es una forja de hierro”. Allende toreaba, lo mismo en potreros y corrales improvisados o en formales corridas durante las festividades religiosas. Nos cuenta don Miguel Ángel Avilés que en una corrida donde se registró un lleno hasta la bandera en una feria de San Miguel en el mes de septiembre, la faena había dejado al público emocionado, las mujeres enamoradas del joven militar alto y bien parecido ahora toreando con enormes cualidades. Preparó al toro para entrar a matar, el silencio fue total bajo los rayos de un sol que quemaba y hacía brillar la robusta espalda de aquel Allende fuerte como un roble. El espadazo fue fulminante, el toro se desplomó casi al instante y el público saltó de sus asientos con tal júbilo que el grito de Allende fue un coro por toda la plaza que así festejaba a San Miguel. Don Ignacio Allende era un hombre de mundo, de muchas aventuras amorosas que tuvieron resonancia por lo galán que trataba, a los 23 años tuvo su primer hijo llamado Indalecio con Antonia Herrera sin haber contraído matrimonio. Pero ella había quedado enamorada al primer encuentro. Se le atribuye la paternidad de un segundo de nombre Guadalupe. El historiador Lucas Alamán afirma: Allende era inclinado a la disipación, sin que por eso fuera un perdido.
Una vez metido en la guerra de independencia, Allende a sus prisioneros no los fusilaba. Les buscaba un juicio justo. Fue reconocido por su buen trato.
Nos leemos la próxima semana si ustedes me lo permiten.
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