Sarita Guadarrama… La enfermera que se aparece en la Plaza México

Fotoarte: Bruno Said

‘Soy neutral en el tema de la fiesta brava. Pero muchas veces he ido a esos recintos, porque ahí hay una vibra muy especial. Es la misma que se siente en las iglesias o los quirófanos. Son energías muy intensas’, confesó algún día a este reportero el maestro Erick So’Ham, cuya descripción en Google, dice: ‘Es Parapsicólogo, Liberador Exorcista, Sanador e Investigador. Más de cuatro décadas de estudio en Ciencias Herméticas, Esotéricas y Ocultas. Además se desempeñó como asesor del famoso programa de radio de La Mano Peluda, durante más de doce años’.

Habrá quien crea, y quién no. Luego de tres décadas en el periodismo taurino en más de una ocasión algunos personajes del toreo han compartido experiencias que no tienen una explicación lógica.

Más de un torero, respaldado por otros tantos trabajadores de la Plaza México, actualmente cerrada al ‘Arte de Cúchares’, coinciden que en algún momento y en diversos sitios del monumental inmueble, vieron rondar por los túneles del coso a una enfermera. Otros tantos testigos, durante los desembarques, llegaron a ver sombras.

A quien le daba mucho miedo platicar del tema, era al famoso torilero ‘Concho’, quien vivía en las corraletas de la Plaza México durante todo el tiempo que duraba la Temporada Grande.

Era claro que le daba miedo hablar del tema. ‘Sí, la he visto en el túnel que conecta la plaza con el estadio. También en otros lugares. Varias veces en los corrales del fondo’, decía el entrañable ‘Concho’, quien pocas veces tocaba el tema.

El torilero no lo sabía, pero en aquellas épocas, la ahora lejana década de los noventa, por alguna extraña razón, una ambulancia quedó abandonada en la calle de Carolina, entre el Estadio Ciudad de los Deportes y la Plaza de Toros México.

El túnel en el que ‘Concho’ veía a la ‘Enfermera’ cruza justo por debajo de esa calle, porque el ruedo y la cancha están conectados a través de un túnel.

Coincidencia o no, los primeros años de historia de la Plaza México registran la muerte de una impactada aficionada entrada en años. El deceso ocurrió justo cuando el burel prendió al diestro en turno. El trance no pasó a mayores, pero Sara Guadarrama, quien se desempeñó en su juventud como enfermera, murió. 

Hacía mucho tiempo que no acudía a una corrida de toros, aunque durante su juventud fue recalcitrante seguidora del arte de lidiar reses bravas, no sólo por afición, sino también porque así le dictaba el corazón al ser la novia de Armando Pérez Gutiérrez, quien decidió cambiar de nombre para que su madre no supiera que abrazó la profesión de torero. Por lo mismo se hizo llamar: Carmelo Pérez.

El hermano mayor de Silverio sufrió como novillero una grave cornada que le infirió ‘Michín’ de San Diego de los Padres en el desaparecido Toreo de la Condesa. Fue una cornada que no terminó de sanar y meses después le cobraría la vida.

Sarita jamás lo superó.

Ismael Galindo fue torilero de la México durante 16 años y convivió todo ese tiempo con ‘Concho’. Sobre el tema, recuerda: ‘Concho siempre dijo que vio a la enfermera. En lo personal, así como tal, enfermera nunca ví. Pero no sólo yo, sino todos los que participaban en el desembarque, que se hacía de madrugada, llegamos a ver sombras en el túnel que va de la plaza al estadio. Eso sí lo vi y no sólo yo, sino mis compañeros y las autoridades’. 

En un artículo publicado en 1993, el escritor Ignacio Solares (narrador, ensayista, articulista, dramaturgo, editor, académico y periodista cultural mexicano) compartió que: ‘El doctor José Antonio Elizondo, que hizo el prólogo de mi libro ‘Delirium Tremens’ me permitió asistir a la comprobación de un caso de telepatía en el Centro Médico, me decía que es sobre todo en algún medio ‘profundamente irracional’ donde más fácilmente pueden aparecer fenómenos paranormales’.

‘Las corridas de toros no podían ser la excepción, ya que una de sus mayores virtudes es precisamente la irracionalidad. ‘¿Usted piensa el pase antes de darlo?’ le preguntaron alguna ocasión a Juan Belmonte, y respondió ‘Si lo pensara no lo daba y mejor salía corriendo. A mí el toreo me sale de aquí’, y con el puño se golpeó el pecho a la altura del corazón’.

Alrededor de una corrida de toros en la que se entremezclan la vida y la muerte, que bailan coquetamente, se entretejen historias alternas en las que lo ‘paranormal’ sale a relucir.

No es extraño que algún ‘coletudo’, sin importar rango, adivine que por la tarde caerá herido.

Un caso famoso fue el del diestro Alberto Balderas, quien dijo a los micrófonos del cronista Paco Malgesto: ‘Esta tarde tengo mucho miedo’. Poco después, perdería la vida como consecuencia de mortal cornada que le infirió ‘Cobijero’ de la ganadería tlaxcalteca de Piedras Negras.

¿Coincidencia o hay algo más que se desconoce? Usted tiene la mejor opinión.