Triunfo ganadero
Gustavo Mares
El fin de semana resultó triunfal en la Plaza México, después de que el juez de plaza en turno decidió otorgar el alto honor del indulto al toro ‘Recuerdos’ de La Estancia, que ya se encuentra en el campo bravo donde perpetuará su especie, una vez que se recupere de las heridas que sufrió en la lidia.
El rejoneador capitalino Emiliano Gamero fue el encargado de lidiar al buen ‘Recuerdos’. El caballista, que torea a la usanza de Ponciano Díaz ‘El Torero con Bigote’ emocionó a propios y extraños.
El toreo, un arte subjetivo, suele generar gran polémica. Por algo dicen que es imposible ponerse de acuerdo cuando se habla de religión, política y toros. El indulto, que por un amplio sector de la afición fue ovacionado, también recibió críticas.
La agencia EFE, cuyos despachos llegan a todo el mundo publicó al respecto: ‘El indulto lo provocó el rejoneador Emiliano Gamero increpando al público, desconocedor de los requisitos de un perdón, para no tener que ejercer la suerte final’.
‘Toda la actuación fue de una afección exagerada y desafiante. Los besos que lanzó al toro mucho antes de coger el rejón de muerte, exigiendo al palco de autoridades el perdón, fue de una evidencia grosera.
‘Gran parte de los presentes se tragaron el truco. La máxima autoridad de la plaza de toros más grande del mundo indicó con razón que se matara al toro.
‘Cuando volvió al albero sobre su caballo, con el acero en la mano, de nuevo pidió el rejoneador devolver vivo al de La Estancia. Gilberto Ruiz Torres lo concedió.
‘El toro nada tenía para perpetuar su sangre, el indultado era un animal de correctas hechuras y algo de casta, no más’. Hasta aquí la parte medular del texto de la agencia española EFE.
Aunque hoy día muchos nuevos ‘cronistas taurinos’ señalan como un triunfo para el torero el homenaje del indulto nada está más alejado de la realidad.
El indulto de un toro es un reconocimiento en primer lugar a la bravura del astado. Pero también es un homenaje a los cuatro años de arduo trabajo del criador. Sin embargo, no es un triunfo ‘per se’ para el torero.
En el rubro de los matadores de toros, a pie o a caballo, el máximo honor que por reglamento pueden recibir es la concesión de las dos orejas y el rabo.
Los premios a los que puede hacerse acreedor un toro o sus restos son de menor a mayor: ovación en su camino al destazadero, arrastre lento a sus despojos, vuelta al ruedo a sus restos y el máximo honor del indulto,que le garantiza una vida plena hasta que el destino así lo decida, algo que no acontece con ninguna otra especie de abasto para alimento humano, porque al final del día la carne del toro de lidia se come y es, como se dice hogaño, ‘orgánica’.
En el tema de los premios para el torero son: palmas, saludos desde el tercio, vuelta al ruedo, una oreja, dos orejas, y las dos orejas y rabo. No hay más.
En algunas plazas está reglamentada la concesión de trofeos simbólicos tras la lidia de un toro y en más de una ocasión a un diestro se le ha otorgado apenas un trofeo después de un indulto.
Más allá de la diferencia de opiniones que haya podido generar este indulto en la Plaza México, lo importante es que se hable de toros. Ya lo decía un famoso poeta francés: ‘que hablen de uno… aunque sea bien’.
Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Qué novillero tomará la alternativa el último día de este mes en San Cristóbal de las Casas?



