Hoy en día nadie puede negar la esencia taurina de Aguascalientes, esta se fraguó en gran medida desde las haciendas ganaderas de la región, unidades económicas de entre las que destaca la emblemática Peñuelas.
Enclavada en un punto estratégico, desde la época colonial en esta importante hacienda proliferó el ganado vacuno; no obstante, durante el siglo pasado y a partir del sólido vínculo con Venaderos, Peñuelas se constituyó como una ganadería brava fundamental para las principales plazas de América.
Con el paso de los años y bajo el cobijo de la señora Raquel González, segunda esposa de don Miguel Dosamantes Rul, el linaje torero de la dinastía Sánchez encontró en Peñuelas un hogar que a la vez fue el marco ideal para la profesionalización de los hermanos Ricardo y Luis Fernando.
Bajo los pasillos y jardines del viejo casco creció una herencia de una tauromaquia que hoy se encuentra en las canillas y en el temple de Juan Pablo Sánchez, bajo el manto de la Virgen de la Purísima cuya imagen aun custodia el lugar, se fraguaron las ilusiones que hoy son una realidad cuando el nombre de Juan Pablo aparece en los carteles.
Así, la herencia de Peñuelas reverdecerá laureles el próximo dos de mayo, justo cuando Juan Pablo Sánchez realice el paseíllo en la Monumental de Aguascalientes alternando con “Calita” y Tomas Rufo con un encierro de Pozo Hondo, seguramente además del temple en sus canillas, llevará en la espuerta tola la historia que un día se escribió en la imponente hacienda.



