Hay de Peraza a Peraza
Por Gustavo Mares
‘El infierno está empedrado de buenas intenciones’. Los refranes de los viejitos son ‘evangelios chiquitos’. Cuánta razón tienen los dichos populares. ¿A qué viene esto? Sencillo, apenas la semana pasada en Aguascalientes se llevó a cabo la inauguración de la Explanada de los Toreros, a un costado de la plaza de toros, espacio que luce orgulloso un monumento integrado por dos estatuas, ambas de Joselito Adame en su etapa de niño-torero y como matador de toros.
Pero de nada sirven los buenos propósitos si no van acompañados de las obras adecuadas. Las esculturas se develaron por la noche y todo aconteció como debía: un evento de primer nivel con uno de los diestros más representativos en la ‘tierra de la gente buena’.
Como de noche ‘todos los gatos son pardos’ los comentarios en redes abordaron el tema del apoyo que da la Gobernadora del Estado de Aguascalientes a la tradición taurina tan arraigada en aquellas tierras.
Pero apenas apareció el astro rey, las redes sociales se inundaron con duras críticas para el trabajo del capitalino Sergio Andrés Peraza Ávila, hijo del inconmensurable escultor yucateco Humberto Peraza Ojeda.
Ambas esculturas distan mucho del trabajo que solía hacer el gran artista del sureste mexicano. La pieza que muestra a Adame en sus años mozos se parece a todos, menos al torero en su época de niño.
Las fotos que aparecen en redes dan la impresión de estar retocadas, de ser un meme con mala intención, pero desafortunadamente no es así.
Con el paso de los días los comentarios en torno a estas esculturas aumentaron en intensidad.
La polémica incrementó cuando Guadalupe Peraza Peimbert compartió un texto con este reportero en el que habla sin tapujos del escultor que lleva el apellido y la sangre del artista yucateco, es decir su medio hermano.
‘Mi padre lo desheredó porque como persona también es muy malo. Escuché una entrevista a Sergio en la que habla de mi padre, pero no dice lo que él le hizo en vida: traición, robo y abuso’, comentó.
‘Ahora saca provecho de su apellido y se ha metido por conveniencia a la tauromaquia. Hace unos días desveló dos estatuas mediocres del torero Joselito Adame y para justificar su mediocridad palpable, ridículamente dice que la mitad de la escultura es académica y la otra está hecha a su estilo. Obvio no, pero la verdad es que no puede hacer un monumento completo académico porque simplemente no sabe, a pesar de que mi padre gastó en las escuelas y universidades, pero Sergio no heredó el don y la vena artística, pero en cambio sabe ser falso y traidor’, hasta aquí, parte de la carta.
Y así, mientras hay autoridades con buenas intenciones, existen personas que se encargan de trazar el camino a los infiernos.
Desafortunadamente esto no sólo aplica al homenaje, sino al acontecer diario de la tauromaquia mexicana.
Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Y le pagaron al escultor por esas cosas?



