PLAZA MÉXICO: Corta Sánchez la única oreja

Foto JUAN ÁNGEL SAINOS LÓPEZ

Uno de los carteles mejor rematados del serial que se lleva a cabo en la Plaza México dio al traste por el escaso juego de los toros que se lidiaron, aunado a que en general estuvieron muy justos de presencia, lo que soliviantó a la afición que protestó con fuerza. Apenas se salvó el cuarto burel de la función, que le correspondió en segundo lugar al hidrocálido Juan Pablo Sánchez, quien cuajó una faena templada y clásica, que le redituar en el corte de una oreja, a la postre el único trofeo que se concedería en el coso de Insurgentes, que sigue sin presentar buenas entradas, acaso por una falta de promoción adecuada.

Se lidiaron toros de Montecristo y Pozohondo, mejores los de la primera ganadería, pero en general dejaron mucho qué desear.

Abrió plaza el sevillano Juan Ortega, quien dejó constancia del arte y la técnica que atesora. Aunque no contó con ‘colaboradores a modo’ demostró por qué ahora mismo es uno de los toreros más importantes del otro lado del Atlántico.

El burel de la ceremonia llevó por nombre ‘Sevillano’, toro de 482 kilogramos de la dehesa propiedad de Germán Mercado Lamm, quien herró ese burel con el número 70.El astado fue noble pero le faltó fuerza. El público reconoció la labor del andaluz y le obligó a dar una vuelta al ruedo.

El que cerró plaza fue un marmolillo pegado al piso. A pesar de la disposición de Ortega, poco logró. Los restos del burel escucharon sonora rechifla en su camino al destazadero.

El aguascalentense Sánchez, quien atraviesa por uno de los mejores momentos de su carrera, aprovechó cabalmente las bondades del segundo de su lote, toro de Montecristo con codicia y gran transmisión a los tendidos. Certero con los aceros cortó un trofeo.

Enfrentó antes un toro de Pozohondo muy débil, con el que abrevió.

El diestro guanajuatense Diego Silveti tuvo una tarde cuesta arriba, ya que su primero, de Montecristo saltó al callejón y se lesionó. Fue sustituido por uno de Arroyo Hondo, de medias embestidas. Con peligro sordo, difícil para el aficionado de tendido. El torero guanajuatense abrevió, mientras que el toro fue pitado en el arrastre.

Y si en su primero las cosas se pusieron difíciles para Silveti, con su segundo fue peor, porque el de Pozohondo fue airadamente protestado desde que apareció en la arena. El público, furioso, protestó a lo largo de la lidia de Diego, a quien poco tomaron en cuenta.

Qué lástima que falló el ganado. Nadie puede adivinar qué juego dará en el ruedo, pero lo que sí se puede adelantar es la respuesta del público por la presencia del encierro.