El Mojito y El Chihuahua Triunfan y Salen en Hombros en Hecelchakán

Hecelchakán, Campeche, 4 de mayo de 2025 La plaza de toros de Hecelchakán registró un lleno absoluto en una tarde vibrante donde los matadores El Mojito y El Chihuahua conquistaron al público con faenas de valor y arte, siendo alzados en hombros al concluir el festejo. Se lidiaron cuatro toros, dos de la ganadería De Haro, bien presentados, y dos de Quiriceo, que dieron un juego desigual pero permitieron momentos de lucimiento.
El festejo, marcado por la entrega de ambos toreros, dejó una impresión imborrable en los aficionados. El Chihuahua abrió la tarde cortando una oreja a su primer toro, de De Haro, tras una faena de esfuerzo frente a un astado de embestida reservada. Con su segundo, de Quiriceo, elevó el tono: una labor valiente, con series de muletazos profundos y un estoconazo, le valió dos orejas y el reconocimiento unánime del tendido.
Por su parte, El Mojito brilló con luz propia, evidenciando el aprendizaje bajo la tutela de su maestro, Manolo Mejía. En su primer toro, de Quiriceo, cautivó desde los lances iniciales con verónicas que arrancaron olés. Colocó banderillas cuarteando y asomándose al balcón, levantando al público de sus asientos. Su faena, con prólogos bien estructurados y series templadas por ambos lados, tuvo momentos de suavidad y profundidad que generaron una ovación con fuerte petición de oreja, no concedida por el juez. En su segundo, de De Haro, redondeó la tarde: una faena de trazo limpio, con naturales de gran plasticidad y un final emotivo que culminó con una estocada certera. El público, entregado, exigió las dos orejas, que le fueron otorgadas.
La tarde culminó en un ambiente de fiesta. La muchedumbre, eufórica, sacó en hombros a El Mojito y El Chihuahua por la puerta grande. El Mojito, en particular, fue el centro de atención: los aficionados lo rodearon durante más de dos horas, pidiéndole autógrafos, fotos y compartiendo palabras de admiración, consolidándolo como una figura en ascenso.
El festejo reafirma la pasión taurina de Hecelchakán y el buen momento de ambos toreros, quienes dejaron constancia de su calidad y conexión con el público en una plaza que vibró de principio a fin.