‘Roban’ el triunfo a Diego San Román

GERARDO ESTRADA, enviado | Foto TORO 1

El torero mexicano Diego San Román mostró un despliegue de valor y entrega en su confirmación de alternativa durante la decimoquinta corrida de la Feria de San Isidro en la plaza de Las Ventas, pero se fue sin cortar orejas ante un complicado lote de toros de Fuente Ymbro. En una tarde calurosa con casi lleno (21,003 espectadores), el joven diestro azteca dejó una impresión de firmeza, aunque la falta de casta de sus toros y una estocada defectuosa le negaron el triunfo.

San Román, vestido de lila y oro, confirmó su alternativa con el toro “Infortunado” (nº 27, negro mulato listón, 590 kg), que se rajó desde el inicio y se negó a embestir tras un pase cambiado de rodillas en los medios. Pese a las dificultades, el mexicano se mantuvo firme, sorteando las complicaciones del animal hasta matarlo con una estocada delantera desprendida que le valió una ovación tras aviso.

En su segundo toro, el sexto de la corrida, San Román enfrentó un ejemplar hondo y violento que mostró peligro desde el primer natural, lanzando dos gañafones a sus sienes. Sin arredrarse, el torero dio ventaja al animal en los medios, templando su embestida con una serie de naturales de mano baja que, a base de riesgo, lograron dominar la aspereza del toro. A pesar de su valentía y varias tandas de mérito, el toro se desentendió, evidenciando su falta de casta. Una estocada perpendicular, aunque no perfecta, cerró una faena que levantó una tímida petición de oreja, recompensada con otra ovación tras aviso.

Por su parte, Román, de corinto y oro, se llevó la única oreja de la tarde gracias a su faena al quinto toro, el único del encierro que mostró raza y galope. A pesar de algunos enganchones iniciales, el valenciano templó al animal en el tercio, logrando tandas de calidad que culminaron con una voltereta y emocionantes bernadinas, aunque una estocada mal colocada no convenció a la presidencia para otorgar más trofeos. Curro Díaz, en cambio, no pudo superar el comportamiento defensivo y descastado de sus toros, recibiendo silencio en ambos.

El encierro de Fuente Ymbro, de seria presencia y hondo cuajo, resultó deslucido, salvo el quinto, que permitió a Román destacar. Las cuadrillas cumplieron con eficiencia en una corrida que, aunque no reflejó en el marcador el esfuerzo de los toreros, dejó patente el valor de San Román en su presentación como matador en Madrid.