Acámbaro: Recuerdos de la Fiesta Brava y un Legado Taurino en Declive

Acámbaro, Guanajuato – La tauromaquia, conocida como la fiesta brava, vivió su apogeo en Acámbaro durante el siglo XX, pero hoy solo persisten recuerdos y una plaza de toros en la colonia San Isidro, usada esporádicamente para jaripeos con toros de reparo. A lo largo de dos siglos, el municipio albergó tres grandes plazas: la primera, en las calles Corregidora y Madero; la segunda, en Prolongación Guerrero y 20 de Noviembre; y la actual, en San Isidro, construida en la década de 1970.

El investigador acambarense Leonardo Arturo Amezcua Ornelas relató que la plaza «La Esperanza», ubicada en Madero y Corregidora, existió desde el siglo XIX, con accesos por ambas calles y registros fotográficos que lo confirman. Con la urbanización del centro, se reubicó a la colonia Rancho Grande, cerca de las vías del ferrocarril, pero desapareció tras la inundación de 1958 debido a su estructura de adobe. Posteriormente, se erigió la plaza de San Isidro, mientras otras de particulares ya no subsisten.

La tauromaquia llegó a México con los españoles en el siglo XVI. Una leyenda local asocia la fuente taurina de Acámbaro con la primera corrida en Nueva España, aunque no hay evidencia histórica. Amezcua destacó la relación del padre Miguel Hidalgo con la familia Larrondo, criadores de toros de lidia en Michoacán, lo que impulsó una pujante industria taurina en la región.

El investigador lamentó el declive de esta tradición, tanto en Acámbaro como a nivel nacional, e instó a conservar y difundir los vestigios de este legado, especialmente rumbo a los 500 años de la fundación del municipio.