Fotos: ÁNGEL SAINOS
El diestro capitalino Luigi Mercury vivió este sábado en la Plaza La Taurina de Huamantla una tarde de contrastes y de intensas emociones, de miel y de hiel.
Con Radiólogo, de la ganadería de Atlanga, cuajó la mejor faena de la tarde. Su técnica, bajo la atenta mirada del matador José Luis Herros quien funge como su director artístico, ha ganado en hondura y profundidad.
Aprovechó a cabalidad las bravas acometidas del astado, que se arrancaba de largo.
Bien plantado en la arena, el capitalino esquivaba las embestidas del morito con un terso movimiento de brazos mientras acompañaba con la cintura el viaje del astado.
Con la muleta, por ambos pitones, inició un recital de tandas que emocionaron con fuerza. Antes de oficializar el trasteo con la tela roja, brindó esa faena al maestro de la lente Ángel Sainos, quien le trajo suerte.
De pronto llegó la inspiración y ejecutó un pase diferente: una especie de molinete con cambio de manos. Resultó ser un recurso de su invención al que bautizó como El pase de Carmen, en memoria de su señora madre. (Foto que ilustra la nota)
La mesa estaba servida para un triunfo de al menos dos orejas, pero el gozo se fue al pozo. El capitalino erró con la toledana antes de dar muerte a ‘Radiólogo’.
La ovación no se hizo esperar y Mercury dio una vuelta al ruedo, aunque en el fondo sabía que había dejado escapar una actuación de ensueño en la que, por momentos, parecía torear de salón.
El torero capitalino destapó el frasco de las esencias, pero olvidó en casa la verdadera toledana y llevó al ruedo huamantleco una espada de palo.














