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A 26 años del doctorado de Luévano 

A 26 años del doctorado de Luévano 

*Su padrino fue Miguel Espinosa “Armillita Chico” y el testigo Manolo Mejía. El 2003 fue uno de los mejores años en la carrera de José María

ADIEL ARMANDO BOLIO 

A cuatro días de que se cumplan 10 años de su fallecimiento, este miércoles 20 de enero, pero de 1995, en el coso Monumental “La Luz” de León, Guanajuato, se celebra el XXVI aniversario de la alternativa del afamado diestro aguascalentense José María Luévano.

El padrino de la ceremonia leonesa en tal ocasión fue el también malogrado espada acalitense Miguel Espinosa “Armillita Chico”, quien le cedió a Luévano el toro llamado “Don Juan” de la dehesa regional de Begoña y ante la presencia del diestro mexiqueño Manolo Mejía.

José María Luévano Delgado, nacido en la ciudad de Aguascalientes el 12 de diciembre de 1973, tuvo su debut novilleril con caballos en el coso aquicalidense “San Marcos” el 7 de octubre de 1990.

Se presentó en la Monumental Plaza México el siguiente 16 de agosto de 1992, durante la décima segunda función del serial, fecha en la que alternó con Arturo Manzur y Alfredo Ríos “Conde” en la lidia de un encierro de Manuel Martínez, siendo el astado de su debut, “Comino”.

Una vez que obtuvo la borla mayor en la mencionada feria leonesa de 1995, Luévano al año siguiente, 1996, justamente el 14 de enero, dentro de la undécima corrida de la Temporada Grande Internacional de Oro 1995-1996 de la Monumental Plaza México, Miguel Espinosa “Armillita Chico” volvió a apadrinarlo, ahora para confirmarle el doctorado ante la presencia del espada valenciano Enrique Ponce. El toro de la ceremonia fue “Payaso” de la dehesa de Carranco.

Debido a la categoría que había logrado como torero, José María se fue a España para confirmar su alternativa en el coso Monumental de Las Ventas de Madrid, en el marco de su afamada Feria de la Paloma, el 15 de agosto de 2004, llevando como padrino al sevillano Fernando Cepeda y de testigo al albaceteño Sergio Martínez, con el toro “Ribereño” de la divisa de El Pizarral.

Durante su paso como matador de toros en la Monumental Plaza México, una de sus tardes de rotundo triunfo fue la del 26 de enero de 2003, en la décima tercera corrida del serial mayor, cuando abrió la Puerta Grande de “El Encierro” tras cortar tres orejas, dos de “Comodín” y una de “Algodonero”, ambos de la finca de Bernaldo de Quirós.

Ello provocó que lo colocarán en el cartel de lujo de la temporada, en la del aniversario del gran coso de Insurgentes, el siguiente miércoles 5 de febrero, décimo quinto festejo mayor, donde le tumbó las orejas a “Suspiro” de la ganadería de Reyes Huerta al lado de Eulalio López “Zotoluco”, el valenciano Enrique Ponce y el madrileño Julián López “El Juli”.

Todavía en la consecuente tarde del 23 de febrero, décima octava corrida, le cortó una oreja a “Jerezano” de la divisa de Jaral de Peñas alternando con Miguel Espinosa “Armillita Chico” y Jorge Gutiérrez, además de la actuación del rejoneador Octavio Sánchez.

Y así llegó a la corrida de la “Oreja de Oro” al final de la temporada, el 16 de marzo de ese inolvidable 2003 para José María Luévano, quien tras “tumbarle” un apéndice a “Cervecero” de la dehesa de De Santiago le fue otorgado el trofeo en disputa en tarde en la que también actuaron Miguel Espinosa “Armillita Chico”, Jorge Gutiérrez, Eulalio López “Zotoluco”, Rafael Ortega, Ignacio Garibay y Fermín Spínola.

Antes, en el coso Monumental de Aguascalientes, en el marco de la Feria Nacional de San Marcos, el 21 de abril de 2002, también se hizo de la “Oreja de Oro”, misma que disputó con Antonio Urrutia, Paco González, Alfredo Gutiérrez, Jerónimo e Ignacio Garibay, lidiando ganado de la hacienda de Xajay.

Por desgracia, llegó aquel infausto 24 de enero de 2011, cuando en un accidente sucedido en la carretera Querétaro-México, al dirigirse a su casa ubicada entonces en San Juan del Río, vino el momento en que el destino le quitó la vida a esta gran torero, profesional e inconfundible, que tenía el don de la amistad. De ahí el motivo de este cariñoso y respetuoso recuerdo.