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A partir de 1521… Llega el toro a México

A partir de 1521… Llega el toro a México

*En 1493 Cristóbal Colón llevó en su segundo viaje los primeros toros y vacas para que se reprodujeran, primero en las Antillas y luego en México durante la conquista

 

ADIEL ARMANDO BOLIO

 

Toca ahora repasar de manera general como fue que llegó a nuestro país, con la conquista, el ganado vacuno y dentro del mismo los que serían primeros toros de lidia hace prácticamente 500 años. De ahí que gracias a otra de las obras del reconocido escritor don Heriberto Lanfranchi, “Historia del Toro Bravo Mexicano”, es que abordaremos este pasaje registrado en sus anales.

“De España, el descendiente del llamado uro fue llevado a América, tanto en su variedad navarra como andaluza y en un principio no para ser lidiado sino para servir de alimento y dio origen a un ganado criollo peculiar.

A partir de 1493, cuando Cristóbal Colón llevó consigo en su segundo viaje al nuevo continente los primeros toros y vacas para que se reprodujeran, primero en las Antillas y luego en México durante el año 1521. Empezó entonces a proliferar este descendiente del uro, puesto que hasta la llegada de los descubridores y colonizadores europeos a América no había en tal lugar reses vacunas y el único bóvido de gran tamaño que existía era el bisonte.

De esta manera, en América del Norte, al emprender los españoles la conquista de México en 1519, sólo existía el citado bisonte, llamado comúnmente de una manera errónea como búfalo, siendo desconocidos en esta región del planeta el uro y otros bóvidos.

El bisonte, que poblaba amplia zona desde bien al norte de la presente frontera de Canadá con Estados Unidos hasta el actual estado de Coahuila, en México, nos es tampoco nativo de América sino de Asia, desde donde emigró atravesando el estrecho de Bering hasta sus nuevas praderas, permaneciendo en sus nuevos dominios durante siglos hasta casi ser aniquilado por el hombre en la segunda mitad del siglo XIX.

Es bueno puntualizar para mostrar que en México, antes de 1519, no existía animal apto para ser utilizado en las corridas de le época, puesto que el bisonte era y es completamente ilidiable y que los primeros toros que murieron en cosos mexicanos fueron traídos de las Antillas o de España, entrando por Veracruz, a partir de 1521 o bien eran descendientes de ellos.

Así pues, fue hasta la segunda mitad del siglo XVIII cuando en España empezaron a formarse ganaderías que criaban exclusivamente toros de lidia o, cuando menos, que empezaron a separarlos de las demás destinadas a la matanza para poder vigilar mejor su crianza y obtener resultados más previsibles mediante una selección más rigurosa, lo cual era imposible cuando todos los toros estaban revueltos en el monte y los ganaderos tenían que escoger los que iban a mandar para ser lidiados, exclusivamente por su aspecto exterior o porque creían, sin ningún fundamento que lo probara, que iban a ser bravos.

En México, esto sucedió casi un siglo después y fue en la segunda mitad del siglo XIX cuando la ganadería brava surgió como una especialización de la cría del toro en general”, sin embargo, hay que recordar que en nuestro país está vigente la ganadería más antigua en registro, la de Atenco, en el Estado de México, con antigüedad de 1522, pero de ello ya daremos cuenta en su momento.

“Los toros que fueron lidiados con anterioridad al siglo XVIII, y eso tanto en España como en México, provinieron en general de los que estaban destinados a ser sacrificados para ser mandados, ya descuartizados, a las carnicerías del lugar. No podía haber escrúpulos en lidiar toros destinados a la matanza, puesto que al no existir selección alguna del ganado como ahora se hace en las ganaderías que se dedican a la cría de toros bravos, tenían que escogerse de entre los que eran mandados para el abasto de la carne y eran los carniceros quienes separaban los que aparentemente reunían condiciones de trapío y bravura para mandarlos a los improvisados cosos para ser alanceados, rejoneados o acuchillados.

Así aconteció durante siglos y no fue sino hasta mediados del siglo XVIII, época en la que el toreo a pie fue el que sobresalió y relegó a un segundo plano el toreo a caballo, cuando los públicos, que ya pagaban su entrada a la plaza, empezaron a ser más exigentes y el ganado lidiado tuvo que ser escogido más escrupulosamente”.

En nuestra siguiente entrega abordaremos el tema relacionado con las ganaderías antiguas en nuestro país.