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Alternativa: El cliente…

Alternativa: El cliente…

El cliente…

Por Gustavo Mares

Aún en medio de la pandemia, paulatinamente la actividad taurina se incrementa. Como en todo, hay quienes siguen a rajatabla los protocolos sanitarios y las medidas establecidas, y quienes no. Al final de cuentas cada quien es responsable de sus actos y de su salud.

En materia taurina también, aunque en este negocio está visto que cada quién ‘jala para su lado’. Cuando comenzó la pandemia, que aún no termina y que está entrando en una tercera etapa, aunque las ‘teorías conspirativas’ digan lo contrario, muchos pensaban que el hecho de que la tauromaquia, como muchas otras actividades económicas ‘tocara fondo’, haría que tuviera un resurgimiento una vez iniciada la ‘descalada taurina’.

Desafortunadamente en muchos lares no es así. Como antes se anuncian corridas de toros en las que, según el cartel es el trapío.

Sin embargo, lo preocupante es la burda manipulación a la que se someten muchos bureles que se juegan en corridas de toros en las que los protagonistas visten el traje de luces. Del otro lado de la moneda, hay escenarios que anuncian festivales y salen toros ‘hechos y derechos’… y menos manipulados.

Después del fin de semana ese fue el tema en redes sociales. La manipulación de los toros y las declaraciones ‘tras bambalinas’ que se escuchan entre los representantes de los toreros.

Hay que aclarar que un astado manipulado también pega cornadas. La profesión de torero es muy dura, por eso a los que les apasiona este espectáculo ven a los protagonistas como súper héroes de carne y hueso.

Pero cuando no sale al ruedo un toro al ciento por ciento el espectáculo no es el mismo. Para los puristas del toreo de esta forma se denigra el traje de luces. Y aleja a los aficionados de las plazas, pues podrán ir un par de ocasiones, pero es la sensación real de peligro, esa en la que se siente que el ser humano puede perder la vida en un solo impacto, la que mantiene al público al filo de la butaca. Mucha de esa emoción es inversamente proporcional a la manipulación.

Es también para la reflexión el hecho de que muchos coletudos, a pesar de la difícil situación taurina en nuestro país y en el resto del planeta de los toros, naveguen hoy día en la autocomplacencia a pesar de las pocas oportunidades que existen.

Se sabe que no es fácil dar festejos así, porque el riesgo de un accidente se incrementa. También, porque muchos ‘profesionales’ cobran mayores emolumentos de esa manera.

Hace algunos años, una empresa irrumpió con fuerza y echó así todo el ganado. La emoción, a flor de piel… lo mismo que los heridos. Parecía que la fórmula funcionaría, pero habría que darle más tiempo y mayor proyección mediática. Pero decidieron cambiar la estrategia porque tras un balance por la papeleta médica las ganancias no fueron las esperadas.

Cada cabeza es un mundo y cada quien maneja su  negocio como mejor le conviene. Aunque no hay que dejar pasar por alto que en cualquier negocio del mundo el personaje más importante es el cliente, al que por lo general hay que escuchar para saber qué es lo que quiere.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Qué diestro mexicano podría ser anunciado pronto en una emblemática plaza española?

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