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Alternativa SÓLO A UNOS CUANTOS

Alternativa SÓLO A UNOS CUANTOS

Sólo a unos cuantos

Por Gustavo Mares

‘Torear no deja para vivir… bueno, sólo a unos cuantos’ decía no hace mucho un  matador de toros mexicano con alrededor de quince años de alternativa y desde siempre, inmerso en el medio taurino.

‘En lo personal este año llevo tres festejos toreados pero la realidad es que con lo que ganas no podrías mantener a una familia’.

Duras declaraciones de un hombre que decidió jugarse la vida para ganarse el sustento, pero que hoy, debido a toda la vorágine que rodea  el espectáculo taurino, apenas torea para alimentar el espíritu, porque está visto que actualmente es más complicado vestir de luces a menos que se forme parte de la ‘clase acomodada’ es decir, de aquellos toreros que forman parte de las grandes casas de apoderamiento, porque de otra forma es complejo que puedan ver su nombre anunciado en un cartel.

Es realmente muy duro para los que admiramos y respetamos a los hombres que se visten de luces ver a toreros con grandes cualidades ganándose la vida manejando un taxi y no porque el noble oficio de taxista sea malo, sino porque hablando de esos casos en particular, dichos diestros deberían estar disfrutando las mieles del toreo y no ganándose la vida en el asfixiante tráfico de la Ciudad de México.

Esta temporada se despiden varios toreros mexicanos que hicieron concebir grandes esperanzas a los aficionados. Ignacio Garibay, quien ya dijo adiós del coso grande, Alfredo Ríos ‘El Conde’ y Federico Pizarro son los coletudos que actuarán por última ocasión en la plaza grande. Pero detrás de esa generación hay muchas otras generaciones de toreros que también tendrán que decidirse a abandonar la profesión que los hace vibrar, pero que en la mayoría de los casos no les ha retribuido lo suficiente para poder vivir sin preocupaciones económicas.

‘La siguiente generación es la de nosotros como toreros’, confesaba el diestro quien no podía ocultar su resignación.

Tras ver su angustia y tristeza por no torear, así como su desmedida ilusión al saber que para la segunda parte de la temporada grande podría haber un par de festejos de oportunidad, no podía quedarse en el tintero una pregunta obligada: ¿Vale la pena todo este esfuerzo? Y la respuesta no podía ser otra para alguien que atesora vocación: ‘Claro que vale la pena, cuando toreas te das cuenta que todo el sacrificio y sufrimiento que pudiera haber es mínimo por la gran experiencia que es torear’.

Sólo ellos, los que visten de luces, conocen los verdaderos motivos que les llevan a jugarse la vida delante de un toro bravo. Hoy, en pleno Siglo XXI, sólo ellos han decidido abrazar una profesión en la que en un día cualquiera lo pueden perder todo. Hoy, sí, cuando es casi una obligación llevar una existencia entre algodones, en la que en el colmo de la enfermedad a los animales se las ha ‘humanizado’  incluso con mayor preferencia que a las personas, hay algunos que quieren vestir de luces para jugarse la vida, a pesar de que como decía hace no muchos días un gran torero desperdiciado por las empresas: ‘Hoy el toreo no deja para vivir…’.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Podría regresar a la escena uno de los empresarios taurinos más importantes de nuestro país?

Comentarios, y sí respondo: www.torosyfaenas.com