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Celebra BARRALVA tres décadas de bravura

Celebra BARRALVA tres décadas de bravura

La afamada ganadería de Barralva, asentada en el rancho El Raspiño, en el municipio de Santa Rosa de Jáuregui, Querétaro, con divisa en azul celeste, amarillo canario y rosa, propiedad actualmente de los hermanos Álvarez, Luis Eduardo y Pablo, este 2019 está cumpliendo 30 años, mismos en los que se ha encargado de mantener vigente, de manera única en el Orbe Taurino el encaste español de la desaparecida ganadería salmantina de Atanasio Fernández.

Fue entonces en 1989 cuando los hermanos Álvarez Bilbao, José Ramón y Luis Ángel, la fundaron con 82 vacas y un semental de Campo Alegre y otro de San Mateo. En 1993 adquirieron dos sementales de San Martín y vacas de Campo Alegre. Buscaron lo que se adaptaba a su gusto, manteniendo la línea de San Miguel de Mimiahuápam y agregaron 82 vacas y dos sementales de San Martín. Y en 1997 importaron 100 vacas de la ganadería española de Atanasio Fernández (encaste Parladé-Conde de la Corte) llevando las líneas separadas.

Lidió por primera vez en Juriquilla, Querétaro, el 16 de septiembre de 1994 con toros para Hernán Ondarza, Leonardo Benítez, Arturo Manzur, Humberto Flores, Adrián Flores y Federico Pizarro.

Hubo triunfos en Tijuana en el 2000 al obtener un arrastre lento y ser el mejor encierro de la temporada. En Juriquilla tuvieron otro par de arrastres lentos y hacerse del trofeo al mejor encierro y en la Monumental Plaza México apareció 3 de marzo de 2002 con toros para Antonio Urrutia, Pepín Liria, quien confirmó su alternativa con el toro “Gironito” y Rafael Ortega quien desorejó a “Clavellino” y “Cara Sucia”.

En enero de 2018 falleció don Luis Ángel Álvarez Bilbao y desde entonces sus hijos Luis, Eduardo y Pablo se hacen cargo de la dehesa.

22 años hace que Barralva introdujo en su campo bravo el encaste de Atanasio Fernández.

El maestro Fermín Espinosa, con “Centello” en Madrid

Un día como hoy, pero de hace 87 años, en el coso de Madrid, alternando con los famosos espadas, el vizcaíno Diego Mazquiarán “Fortuna” y el madrileño Luis Fuentes Bejarano, el no menos célebre diestro mexicano Fermín Espinosa “Armillita Chico”, según reza la historia, realizó una o si no es que la mejor faena que haya hecho en su trayectoria taurina.

Ese trasteo que a través de los años y generaciones ha trascendido, fue el 5 de junio de 1932 al toro llamado “Centello” de la dehesa de Aleas, divisa que fundó don Manuel Aleas en 1783 y que en Madrid se presentó en 1788 para adquirir así su antigüedad.

De esa memorable faena se dice que el maestro de Saltillo la ejecutó por naturales y a pesar de haber pinchado hasta en siete ocasiones, el público lo aclamó tanto que le fue concedida una oreja de gran importancia.

Vaya entonces este cariñoso y respetuoso recuerdo a tan relevante suceso en la historia del toreo mundial y del que fue protagonista un torero mexicano, el más grande.

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