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Columna Alternativa: Aquí entre nos

Columna Alternativa: Aquí entre nos

Acá entre nos

Por Gustavo Mares

 

Algo está pasando en la fiesta brava en el ‘planeta de los toros’, que la ausencia de público es notable. Seriales que antaño registraban llenos hasta la bandera, en el mejor de los casos, presentan tres cuartos de entrada.

A mediados del año durante la tradicional feria de San Isidro en Las Ventas de Madrid, donde solía haber llenos todo el mes que dura el serial, hubo contados festejos de ‘No hay billetes’.

En nuestro país la situación también preocupa. El grueso de escenarios, sin importar aforo, pasan fatigas para librar la papeleta.

Es curioso que a través de redes sociales ‘creyentes y ateos’ se rasguen las vestiduras y exijan carteles con toreros que merecen la oportunidad con ganado hecho y derecho. Pero cuando esas peticiones se cristalizan en la realidad todos esos ‘aficionados de internet’ desaparecen. En la recién finalizada feria de Tlaxcala, organizada por el diestro Rafael Ortega y familia, queda de manifiesto. Para abrir boca, cartelazo con el cordobés Juan Serrano de primer espada, el poblano Jerónimo, quien ‘tomó su segundo aire’ y atraviesa por gran momento, además del capitalino José Mauricio, uno de los toreros más queridos en redes sociales, para ‘despachar’ un encierro muy bien servido de Gómez Valle, ganadería que se ha significado por su ánimo torista.  Pero la ‘Tacita de Plata’ no agotó el boletaje.

Con la mitad de ‘ciberaficionados’ que se manifiestan en redes sociales, el bonito escenario tlaxcalteca habría vendido todos los boletos.

Es evidente que al espectáculo taurino le hace falta mucha promoción. A menos que se trate de una sección o portal especializado, el grueso de los medios prestan poca atención a la fiesta brava, a menos que se trate de una cornada ‘o por lo menos’ un volteretón que haya dado una foto espectacular. De lo contrario, son contados los medios que ponderan la tauromaquia.

Agregue usted el desinterés de muchos toreros en promocionarse. Les pesa hacer una gira de medios o por lo menos enviar comunicados oportunos y claros. Les pasa de noche.

Hay –por ejemplo- apoderados que por ‘angas o mangas’ no saben explotar los triunfos de sus toreros. Los viven al lado de ellos como si fueran aficionados y no se comprometen a ejercer su papel de forma debida.

Claro que también hay honrosas excepciones de representantes ciento por ciento profesionales, pero en general abundan más casos como el primero.

Quizá uno de los factores en los que gravita la ausencia de público en el grueso de los escenarios taurinos es la mala publicidad que se hace no sólo ‘de boca en boca’ sino que ahora,  a través de redes sociales.

Es común leer en internet cualquier cantidad de comentarios duros, muy severos contra la tauromaquia. El chiste es pegarle a todo y a todos. Pareciera que se es mejor taurino mientras más amargura se destila.

Es evidente que la tauromaquia atraviesa por uno de los momentos más álgidos de su historia y que en muchos escenarios la crisis se acentúa. Y qué bueno que las cosas negativas se comenten. Es saludable para el espectáculo taurino. Lo que no es correcto es cuando cada quién desde su trinchera da su punto de vista sin ponerse en la perspectiva de la otra persona, ‘ponerse en sus zapatos’ se diría de forma coloquial, porque de esa forma se suele denostar y no realmente hacer una crítica que construya.

Atacar lo negativo es saludable. Pero no todo está mal en la tauromaquia. No como los ‘aficionados de internet’ nos lo quieren hacer creer. Al día de hoy sigue habiendo toreros que mueren por cornadas; ‘coletudos’ que convalecen de los percances y chavales que sueñan con ser figuras.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Quién cederá primero?