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Columna Alternativa: Como fue, es y será

Columna Alternativa: Como fue, es y será

Como fue, es y será

Gustavo Mares


Hace ya bastantes meses, cuando comenzó la pandemia, muchos pensaban que habría un renacimiento de la tauromaquia en nuestro país, pero aunque hay esfuerzos muy importantes, cada quien jala hacia donde más le conviene pero sin unir fuerzas, de tal forma que aunque muchos tiran la ‘carreta hacia adelante’ no lo hacen en línea recta sino por diversos senderos lo que hace que la ‘carreta’ no avance todo lo que podría hacerlo.

Se entiende, porque dejando de lado el ‘taurineo’ la fiesta brava al final del día supone un negocio y cada quien lo maneja como mejor le parece. Para no ir tan lejos, este fin de semana un torero de lo alto del escalafón pidió a la prensa especializada un cuestionario previo para analizar si otorgaba una entrevista. Petición que hacía el viejo régimen político, pero que a fuerza de ser sinceros se antoja complicado que por lo menos la prensa seria lo lleve a cabo.

Si no quieren hacer declaraciones a la prensa es muy respetable. Toreros, como medios, hay muchos. Lo que no hay en nuestro país ahora mismo son figuras del toreo y eso preocupa, porque poco a poco el espectáculo taurino se marchita. Mientras todos trata de sobrevivir en el cada vez más pequeño ‘mundo taurino’, esta semana podrían prohibirse las corridas de toros en el estado de Sinaloa.

Es evidente que se trata de un movimiento político, pues aunque hay un grupo de valientes y bravos forcados en Mazatlán, donde también hay plaza de toros, la realidad es que hace mucho tiempo no se lleva a cabo actividad taurina alguna en aquellos lares.

Lo que se mantendrá vigente son las peleas de gallos y la charrería, que suelen tener actividad cada fin de semana en el estado. Está claro que es un movimiento netamente político, que además contraviene lo que ha dicho en más de una ocasión el presidente de México en sus conferencias, ‘prohibido prohibir’.

Lo preocupante es que después de Sinaloa podrían ir saltando a los estados donde no hay cultura ni actividad taurina, pero por desconocimiento de las grandes masas se acreditarían como un logro más ante la opinión pública.

A todo lo anterior hay que agregar la pandemia, que ya entró en su tercera etapa de contagios y aunque cada día hay más personas vacunadas es preocupante que todavía existan personas cuya ignorancia les lleve a creer que en las vacunas hay chips diminutos con los que serán controlados a través de la tecnología. Otros que por soberbia o estrechez de mente no usan cubrebocas.

Preocupa porque mientras no bajen los casos de contagios y las personas ‘de a pie’ se sientan seguras, será muy difícil que plazas como la México puedan abrir sus puertas.

Por lo pronto, la afición capitalina ha tenido oportunidad de refugiarse en santuarios cercanos a la CDMX, donde se han presentado interesantes carteles taurinos.

En la medida que todos los organismos que integran la tauromaquia cierren filas y lleven a cabo lo que les compete dentro del intrincado engranaje taurino se podrá librar la terrible crisis que se incrementó con el coronavirus y que continúa causando estragos en el medio taurino.

Pero si hasta para una simple entrevista, que no es más que enlazar al torero con el público, hay trabas, el futuro de la tauromaquia en nuestro país no luce para nada halagador.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Qué torero contraerá nupcias en octubre?

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