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Columna Alternativa: Como la caricatura

Columna Alternativa: Como la caricatura

Como la caricatura

Por Gustavo Mares

En noviembre pasado le comentamos que la alcaldesa de Puebla, Claudia Rivera Vivanco estaba necesitada de reflectores mediáticos, después de que en marzo pasado su gestión fue apenas aprobada por el 3.63 por ciento de la población. Por lo que arremetió contra la tauromaquia, uno de los caminos más sencillos para llamar la atención de los medios de comunicación.

El tiempo siguió su marcha y Rivera Vivanco continuó el plan, desesperada porque su administración va en picada, dura y triste realidad. Esta semana la propuesta sería subida al pleno para votarla. Sin embargo, ayer en la Comisión de Servicios Públicos del Ayuntamiento del Municipio de Puebla se discutió, como asunto general, la prohibición a las corridas de toros. Algunos regidores, de manera correcta, señalaron que el proceso no era el correcto y que se tenía que posponer antes de subirlo al pleno, porque es necesario que se termine de discutir en la Comisión, además debe de pasar por la Comisión de Reglamentos.

El proceso reglamentario estipula que únicamente se voten en el Cabildo los dictámenes que vengan de Comisión, es decir, no debería ser hasta que resuelvan en Comisiones.

Hay que decir también, que la Alcaldesa tiene la facultad de apresurar las etapas y que la votación podría llevarse a cabo pronto, lo que exhibiría su intransigencia.

Es claro que ahora mismo, en el marco de la crisis sanitaria y económica por el coronavirus, el país y el mundo entero exige resultados de quienes se supone llevan las riendas de una nación o una comunidad.

Se antoja difícil de creer que Rivera Vivanco enfoque sus baterías en pelear contra la tauromaquia, cuando Puebla ‘se cae a pedazos’. Información que recoge el periodista Carlos Espinal señala que la munícipe ha quedado exhibida tras dos años de mandato con un ‘rosario de escándalos’, que incluye casos graves de corrupción de sus allegados, subejercicio de recursos públicos sin usar de más de mil 300 millones de pesos en su primer año y más de tres mil 500 millones de pesos en su segundo, desvío de recursos por más de 18 millones de pesos y sobrecostos en despensas y kits sanitarios durante la pandemia.

Además, una tasa de delitos disparada que tiene a Puebla como uno de los cinco peores municipios con percepción de inseguridad en el país, las calles destrozadas por los baches, sin contar que su manera de manejar la ciudad la tienen ‘rankeada’ por prestigiosas firmas como Mitofsky, Massive Caller o Campaigns and Election México, como la peor calificada a nivel nacional, sumadas a la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI como la quinta alcaldesa peor evaluada de las capitales y urbes más importantes del país con la desaprobación de más de un millón 300 mil poblanos.

Aunque no se justifica una postura intransigente, se entiende que la Alcaldesa está cuidando su trabajo, su fuente de ingresos, porque al final del día está ahí porque le reditúa. Podría decir que está en el cargo para el beneficio de los poblanos, pero eso es algo complicado de creer porque los poblanos son todos, incluidas las minorías.

También resulta increíble que del otro lado de la moneda sea únicamente el colectivo Tauromaquia Mexicana el que está dando la pelea frontal en todos los frentes contra los ataques a la fiesta brava. Desafortunadamente muchos profesionales del negocio taurino ‘hacen mutis’ y se mantienen al margen; algunos sólo son ‘reaccionarios de redes sociales’ y despotrican ‘a diestra y siniestra’ en la comodidad de su sala.

Son pocos los profesionales que dan la batalla real, lo que recuerda una caricatura que circula en internet en las que una barca se hunde porque tiene un hoyo por el que se filtra el agua, hay dos personas desesperadas tratando de sacar el agua; del otro lado de la embarcación dos individuos miran con displicencia la emergencia y sólo alcanzan a decir ‘qué bueno que el hoyo está de ese lado’.

Así las cosas en la fiesta brava, donde la situación es dramática desde cualquier ángulo.

La crisis se acentúa y hay sindicatos que, sin ingresos, comienzan a contemplar la idea de ‘bajar la cortina’, pero entre todos se ‘echan la bolita’.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Está la tauromaquia en fase terminal?