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Columna Alternativa: ¿Cómo?

Columna Alternativa: ¿Cómo?

¿Cómo?

Por Gustavo Mares

Los profesionales taurinos de nuestro país pusieron manos a la obra. Hace apenas un par de días sostuvieron una videoconferencia en la que intercambiaron opiniones en torno a la dura crisis que atraviesa la fiesta brava.

Evidentemente, todo gravita en el toro bravo. El tiempo pasa y el ganado continúa comiendo, genera gastos. A la par va ganando en fortaleza y trapío.

A estas alturas del calendario ya se habrían lidiado muchos encierros que hace meses estaban puestos para tales efectos, pero las fechas comenzaron a caer como fichas de dominó.

Hoy, todos los ganaderos de bravo se truenan los dedos porque no saben qué hacer. La cuestión se complica debido a la desinformación que existe sobre cuándo concluirá la pandemia. Este hecho imposibilita la elaboración de un plan que pueda llevarse a cabo en la práctica.

Aunque aún no hay una fecha definida para que se puedan realizar espectáculos públicos en nuestro país, el panorama es difícil si se toma en cuenta que en Francia, hace apenas unos días, el presidente dijo que la cuarentena irá disminuyendo de forma parcial a partir del 11 de mayo y los espectáculos públicos se permitirán –si no sucede nada raro- a mediados de julio. Aquí apenas vamos a entrar a la fase tres.

Durante la videoconferencia del pasado lunes fue clara la preocupación de criadores y toreros, que ahora mismo resienten los problemas económicos.

Está claro que tras la crisis sanitaria el mundo no será igual. Habrá cambiado sustancialmente.

Resultará interesante conocer el nuevo orden taurino. Hay muchas incógnitas. Seguramente más de un coletudo tendrá el resquemor de ver reducidos sus ingresos por corrida por varios factores. Primero y el más claro, la falta de liquidez. Pero también que debido a la imperiosa necesidad de bajar los costos en el boletaje habrá toreros de la parte media o baja del escalafón dispuestos a ‘zumbarse al mismo diablo’ por mucho menos dinero que aquellos que ostentan el título de figuras, pero que no llevan público a las plazas.

En algunos círculos se habla de bajar considerablemente los costos para montar un espectáculo taurino. Labor titánica si no existe solidaridad entre todos los profesionales de este negocio.

No es fácil y seguramente todos saldrán raspados de alguna u otra manera, pero no hay se ve por dónde para hacerlo más fácil.

Punto también en contra de la tauromaquia de nuestro país es la apatía de muchos de los toreros de renombre por mantener vivo el interés de la afición, a través de las redes sociales, por el espectáculo que ofrecen.

Durante la Semana Santa fue impresionante la oferta de espectáculos que había en redes sociales.

El Circo de los Hermanos Fuentes Gasca presentó una función completa, muchos djs tocaron durante horas al tiempo que promocionaban sus antros.

En la fiesta brava no resulta costeable montar una corrida de toros a través de redes sociales, sin embargo, muchos toreros que en esta época de pandemia tienen oportunidad de tentar, herrar o realizar cualquier actividad de interés para la afición no la potencializan. Nada o muy poco les costaría compartirla en redes sociales. Hacer ruido, dejarse ver aún en época de pandemia, porque de alguna manera allanarían el camino para hacer más llevadera la crisis que aún no entra de lleno en nuestro país y cuyos estragos ya comienzan a sentirse. Además, de alguna manera estarían apoyando a las empresas que arriesgarán el dinero cuando el coronavirus lo permita.

Ojalá que los profesionales del toreo, a los que verdaderamente les interesa el negocio, encuentren el camino para que esta crisis económica no golpee tan fuerte.

Será fundamental que toreros, empresarios, ganaderos y subalternos muestren solidaridad en estos tiempos tan complicados. Ya hubo una primera cumbre con los profesionales taurinos mexicanos. Habrá otra el jueves y los trabajos continuarán. Suerte.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Quiénes tiran pa´lante y quiénes no?