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Columna ALTERNATIVA: Contagiados… y como si nada

Columna ALTERNATIVA: Contagiados… y como si nada

Contagiados… y   como si nada

Gustavo Mares

 

El tema de la pandemia y la tauromaquia en nuestro país preocupa. Hace algunos meses, las agrupaciones que integran el medio taurino hicieron  llegar a todos sus agremiados sendas cartas en las que pedían no acudir ni llevar a cabo eventos taurinos. Las enviaron después de que las autoridades gubernamentales alertaron del grave riesgo por la pandemia de covid-19.

Las opiniones se dividieron y es entendible. El gremio ganadero, afectado como todos los demás, se vio ante la disyuntiva de enviar sus toros al rastro o lidiarlos a puerta cerrada. Hubo criadores que hicieron lo primero, mientras que otros tantos, lo segundo.

Muchos de estos eventos circulan en redes sociales, a pesar de que a los involucrados se les pidió total discreción. También en varias plazas de toros se ha lidiado a puerta cerrada.

La información se ha filtrado en diversos medios, no sólo los taurinos. La opinión pública no es favorable con los taurinos mexicanos porque dan la impresión de ser egoístas y no tener consciencia social.

Si bien es cierto que con estas tientas o festejos privados se trata de paliar un poco la situación económica, la realidad es que se pierde más que ganar.

En el caso de los toreros necesitan publicidad para estar vigentes, pero al participar en estos festejos no lo pueden explotar mediáticamente como debería de ser. Por el contrario, buscan alguna forma de darlo a conocer y se decantan en redes, sin embargo, el mensaje es contrario a lo que esperaría la sociedad.

Las fotografías que circulan en redes dan cuenta de ello. Aunque aseguran que estas actividades se llevan a cabo ‘siguiendo todos los protocolos’ la realidad es otra. Tan sencillo como observar las ‘fotos del recuerdo’ al finalizar la actividad. Todos abrazados y sin cubrebocas.

Esta crisis sanitaria ha evidenciado el nivel de consciencia de cada miembro de la ‘familia taurina’.

Son contados los toreros que, sabedores de que portan el virus, lo han hecho público. Indiscutiblemente una decisión complicada, porque al hacerlo son propensos a ser discriminados por la sociedad misma. Pero al hacerlo están salvando vidas.

Tristemente son pocos los toreros que tienen ese alto nivel de consciencia. Y no estamos hablando de dinero o poder, sino de seres humanos empáticos con el resto.

Debido a la gravedad del caso, y a que depende en lo individual el hecho de informar si se es portador o no, hoy no hay nombres en esta columna, pero estamos en posibilidades de informarle que además de los casos que se han hecho públicos ¡hay otros personajes entre toreros, ganaderos y profesionales del medio que dieron positivo de covid-19! y aunque saben que son portadores han continuado con sus actividades, como si nada. No les importa contagiar a otros, aunque al hacerlo se extienda el tiempo del ayuno taurino. Visitan ganaderías y hasta se dan el lujo de torear en los eventos programados. No guardan la cuarentena.

Alarma la pasividad que ante el tema están demostrando muchos profesionales.

Nadie ha dicho que no puedan llevarse a cabo tientas o incluso lidiar y matar toros a puerta cerrada con el beneficio económico que ello conlleva, pero está visto que son contados los que siguen los protocolos necesarios. Y podrán darle ‘coba’ a la prensa o a los amigos, pero el covid-19 no sabe de eso. Se inocula en el organismo y causa los daños que conocemos.

Si estas actividades se realizaran realmente con profesionalismo, otra cosa sería. Pero eso no sucede.

Aunque con este tipo de actividades algunos perciben un ingreso económico, es peor el daño que se le hace a la tauromaquia. Los antis, con todo lo que ha acontecido, se regodean porque tienen más argumentos para dar batalla, al igual que los políticos que están en contra de la fiesta brava.

El hecho de tratarse de festejos sin el aval de las agrupaciones conlleva otros problemas. Por ejemplo, en el caso de los seguros de gastos médicos mayores. Aunque ha habido algunos lesionados ‘menos graves’ ya se registraron dos duras cornadas que no tendrían que haber ocurrido, sin contar los dramas posteriores. Hasta las aseguradoras ya se metieron y se sabe que durante esta crisis sanitaria las pólizas no tienen validez, porque oficialmente no hay festejos.

No hay que olvidar también que aunque los toros que se han lidiado suelen estar ‘arreglados’ también pegan cornadas.

Aún hay tiempo de recomponer el camino y más allá de que sea en beneficio del toreo es por la sociedad misma, para que pronto podamos salir de esta crisis sanitaria.

Sería tristísimo que en la ‘familia taurina’ hubiera pérdidas humanas por estos contagios que pudieron haberse evitado con oportuna información y sinceridad en cada uno de los involucrados.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Cuántos nuevos contagios, por la indolencia de algunos,  habrá al interior de la tauromaquia mexicana?