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Columna Alternativa: CONTIGO A LA DISTANCIA

Columna Alternativa: CONTIGO A LA DISTANCIA

CONTIGO A LA DISTANCIA

Por Gustavo Mares

 

La actividad taurina en diversos frentes de nuestro país va al alza. Escenarios como México, Guadalajara, Aguascalientes y Tlaxcala presentan esta semana combinaciones de postín para todos los gustos. En redes sociales se palpa gran ambiente para los carteles que se programan en la geografía mexicana.

Sin embargo, llama poderosamente la atención que –según datos a los que este reportero tuvo acceso- del ciento por ciento de los cibernautas que escriben o mencionan algún tema referente a la tauromaquia mexicana, apenas el diez por ciento son personas que viven afuera de nuestro país. El restante 90 por ciento viven en algún punto de la República Mexicana.

Ahora bien, del ciento por ciento que compone el grupo de los cibernautas de nuestro país, el 65 por ciento residen en la Ciudad de México. ¡El 65 por ciento!

Si bien las cifras de cibernautas que se manejan en torno a la tauromaquia no son tan altas como las que hay, por ejemplo, en el balompié europeo, sí son interesantes porque con esas cifras podría llenarse varias veces la Plaza México.

Es aquí donde uno se pregunta, ¿qué pasa con los verdaderos aficionados?, ¿por qué si son muchas las voces que se decantan por alguna combinación no acuden a la plaza?

Antes de que comenzaran las novilladas en la Plaza México, cuyo arranque era incierto, en redes sociales ‘se rasgaban las vestiduras’ porque el coso grande no abría sus puertas. Por increíble que parezca, en cuanto se hizo el anuncio hubo voces que en el acto preguntaban: ‘¿saben el link para ver la novillada?’.

El toreo es un espectáculo que se tiene que degustar en vivo. Es como la música, la pintura, el teatro. Como cualquier otro arte. Por muy buena que sea una narración, por espectacular que sea una fotografía o una crónica, jamás se podrá comparar con las emociones que surgen en la arena.

Jamás se podrá escuchar mejor una ópera a través del mejor aparato de sonido, que en vivo. Nunca.

Con la fiesta brava pasa lo mismo. El toreo es emoción, no cifras. A través de cualquier medio se dan cifras, pero la emoción esa sólo se puede experimentar personalmente, in situ.

En la propuesta de carteles que hay para esta semana se anuncian combinaciones para todos los gustos e incluso para todos los bolsillos. Esos ‘aficionados de internet’ tal vez piensan que ayudan a la tauromaquia con sus comentarios, pero no hay mejor apoyo que retratarse en la taquilla.

Hay otro tipo de ‘aficionados de sillón’. Los que además de que no acuden a un solo festejo se la pasan ‘largando de todo y de todos’.  Aquellos que ven enemigos en todos los frentes y que destilan una amargura inusitada porque quizá no pudieron realizar sus metas en la vida. Si aquellos realmente no benefician como se debiera a la tauromaquia, imagínese estos.

Qué bueno será ver que los tendidos luzcan llenos. Que si hay que protestar algo se haga en vivo, como se hablan las cosas, de frente. Pero también, qué bueno será que si las cosas salen bien los espectadores den rienda suelta a sus emociones, porque al final del día más allá de cuestiones técnicas o de gustos personales la fiesta brava sólo en vivo es mejor.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Qué será más ‘fácil’ de ver: un mano a mano José Tomas-Paco Ureña en España, o un Enrique Ponce-José Tomás en México?