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Columna ALTERNATIVA: En el pecado, la penitencia

Columna ALTERNATIVA: En el pecado, la penitencia

EN EL PECADO, LA PENITENCIA

Por Gustavo Mares

El rumbo que está tomando la fiesta brava, por lo menos en nuestro país, aunque en España también va a la baja, preocupa. No se ve por dónde, por lo menos en un futuro inmediato, se pueda enderezar el barco.

La empresa del coso grande ha buscado diversas fórmulas para hacer lucrativo el negocio taurino pero no ha encontrado el camino.

Durante su primer año de gestión pegó un cañonazo, con toros y novillos serios y puntales. La lista de heridos esa primera campaña da cuenta de ello.

Sin embargo, en otros rubros como una mala planeación mediática hicieron que la comunicación con los aficionados o posibles interesados en conocer la tauromaquia no fuera óptima y poco a poco se enfriara la relación ‘empresa-público’.

En el renglón mediático, el monopolio que aglutina a la México y la mayoría de escenarios de primera categoría de nuestro país, no ha estado a la altura. El enfoque que ahora mismo le han dado al toreo divide opiniones y de alguna manera resta intensidad al drama de la tauromaquia. Hoy todo eso se reduce a un llano ‘ir a los toros es de guapos’. Nada más.

Aunado a ello, el elevado costo de una cara papeleta para montar un festejo taurino, cuya inversión muchas veces no se alcanza ni siquiera a recuperar, hicieron que poco a poco, bajara el volumen del toro con el que arrancó la gestión de la Monumental.

Tras la salida de la escena taurina del doctor Rafael Herrerías, el monopolio de ETMSA cobró fuerza al no tener el contrapeso que siempre representó el médico veterinario zootecnista.

Este factor también está dando al traste con la tauromaquia mexicana, porque salvo contadas excepciones en las plazas de primera categoría que son, casi todas las del país, sólo se presentan los toreros que forman parte del ‘grupo’. Son contados y sobran dedos, los matadores de toros y los novilleros que se manejan como elementos libres y se pueden colocar con ellos. Contados. El resto, ni en sueños.

Antes, como dirían en la política con ‘ya saben quién’, en la Temporada Grande actuaban toreros de todos lados, no de un solo grupo. Eso le daba variedad a la temporada. Incluso, el empresario llegó a programar a muchos toreros que después fueron sus más terribles enemigos. Pero durante su gestión se le abrieron las puertas a casi todos. Ahora no. Hoy, son contados los que pueden encajar en ese sistema.

En la variedad está el gusto, pero el sistema monopólico taurino impide que el público pueda gozar de una variedad de combinaciones.

Ahora mismo en los toros sucede algo similar a lo que acontece en la lucha libre. En la Arena México sólo se presentan los del Consejo Mundial de Lucha Libre; en las arenas de Triple A actúan sólo sus propios luchadores, de tal suerte que no se puede ver una contienda entre un elemento de una empresa contra el de la otra.

Así está ocurriendo en la escena taurina mexicana por lo cerrado del monopolio. Ahora un aficionado puede ir a Guadalajara, Agüitas, Pachuca o la México y verá el mismo cartel, cuando antes, el coso grande presentaba combinaciones que en ningún otro lado se podían montar lo que ‘per se’ generaba una nutrida asistencia.

Renglón aparte merece el marcado apoyo a los toreros del otro lado del Atlántico, donde aquí se les da todo a manos llenas, aún sin tener un nombre o imán taquillero, aunque a los nuestros allá, apenas migajas. Pero esa es otra historia.

Todos esos factores han ido sumando puntos negativos contra la empresa que hoy pasa fatigas para que los tendidos luzcan repletos.

Habrá que seguir con atención el ritmo que tome la segunda parte de la campaña,  porque no es sencillo mantener el paso cuando en los tendidos hay más cemento que público.

Para finalizar, la pregunta de la semana. ¿Qué pasó con ‘El Juli’ y Guillermo Hermoso de Mendoza?