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Columna ALTERNATIVA: ESPERARÉ

Columna ALTERNATIVA: ESPERARÉ

Esperaré

Gustavo Mares

 

De un momento a otro se darán a conocer los pormenores del serial ‘México Busca un Torero’, esfuerzo encabezado por la Empresa de la Plaza México, que dará una decena de festejos en diversos escenarios de nuestro país, con un valioso puesto para el triunfador en la Temporada Grande.

Para confeccionar los carteles, los organizadores lanzaron una convocatoria para todos los toreros de nuestro país interesados en participar. La respuesta de los ‘coletudos’ fue abundante. Casi cien toreros hicieron llegar su currículum.

Matadores de toros con cincuenta años de alternativa y diestros con menos de un año de doctorado levantaron la mano.

Evidentemente, la confección de los carteles no debe ser fácil. Son muchos los toreros que buscan la anhelada oportunidad y no tantos los festejos.

Poco tiempo después de que se hizo pública la convocatoria, los organizadores solicitaron la colaboración de empresas y ganaderos para que se sumen al proyecto.

Al día de hoy, cuando la afición espera conocer quiénes integrarán los carteles, es una incógnita el conocer los nombres de los empresarios y criadores que se ‘subieron al barco’ en pos de encontrar un torero mexicano con gran imán de taquilla, algo fundamental para que sobreviva el espectáculo taurino.

Antaño, hace ya algunos años, cuando existía la Agrupación Mexicana de Asociaciones Taurinas (AMAT), que aglutinaba a empresarios, ganaderos, matadores de toros y subalternos, solían llevar a cabo este tipo de proyectos. Con otro nombre claro está, pero mecánica similar. Todos jalaban y hacían un circuito en el que se iban eliminando los toreros que no estuvieran a la altura de las circunstancias, pues no todo se circunscribe a cortar orejas.

Desapareció la AMAT y con ella este tipo de festejos de oportunidad.

Por eso resulta importante y digno de encomio el esfuerzo que encabeza la empresa del coso grande.

En aquellas épocas en AMAT todos jalaban. Era un solo organismo y existía consciencia de la importancia de contar con toreros mexicanos que soporten la temporada a lo largo del año.

Sin la AMAT habrá que esperar a conocer quiénes levantaron la mano para apoyar el proyecto.

Resultaría lamentable que dejaran ‘morir solos’ a los organizadores… y a los toreros.

Si el número de festejos llega a duplicarse, las posibilidades de ver una nutrida cantidad de matadores de toros a lo largo y ancho de la geografía mexicana será interesante. No hay que olvidar que ‘en la variedad está el gusto’.

En caso contrario, todo se circunscribiría a los diez festejos que se anunciaron inicialmente, lo que recortaría la posibilidad de que se mostraran más toreros, al tiempo que se enviaría un duro y lamentable mensaje de falta de unión al interior de la tauromaquia. Quedaría de manifiesto una añeja consigna taurina que dice: ‘El peor enemigo de la fiesta brava está dentro de ella’.

Echando a volar la imaginación y tomando en cuenta que la gran mayoría de toreros en activo, con poca o nula actividad, dijeron ‘presente’ las combinaciones que podrían lograrse se antojan atractivas. Claro que la última palabra la tienen los organizadores.

Faltan pocos días para que se corra el velo de la incógnita.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿A qué gran apoderado, ahora sin torero, le llueven ofertas para manejar diestros de todos los rangos del escalafón?