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Columna Alternativa: Esta tarde vi llover

Columna Alternativa: Esta tarde vi llover

Esta tarde vi llover

Por Gustavo Mares

Inicialmente esta columna trataría íntegra del caso del diestro Lorenzo Garza, quien ya está en su casa después de que el pasado domingo fue hospitalizado luego de catorce días en huelga de hambre afuera de la Plaza México, donde se colocó para exigir que la empresa lo programara para confirmar el doctorado.

El domingo fue trasladado al sanatorio Durango a petición del doctor Jorge Uribe, Jefe de los Servicios Médicos de la Asociación de Matadores. Se temía que hubiera problemas irreversibles en hígado, riñones o páncreas. Afortunadamente, tras los estudios, todo eso quedó descartado.

La huelga de Garza Gaona dividió opiniones en redes sociales. Esta controversia tiene dos puntos de vista interesantes. Del lado del torero, el hecho de sentirse desplazado por considerar que tiene los méritos suficientes para verse anunciado. La manifestación que realizó, aún a costa de su salud, hizo que los reflectores mediáticos voltearan a verle. Incluso un par de empresas, una de estas la comandada por el diestro en retiro Arturo Gilio, le ofrecieron fechas en provincia.

Del lado de los organizadores está el hecho de que son ellos los que invierten su dinero y están en su libre derecho de contratar a quien deseen, sin imposiciones. Podrá sonar duro pero es real. La empresa es como el anfitrión de una fiesta en la que decide a quién invita. Las decisiones que tome se verán reflejadas en la taquilla. Es única y exclusivamente su decisión y responsabilidad más allá de ‘romanticismos’.

El hecho de que la huelga haya terminado de esa manera fue lo mejor que pudo pasarle a ambas partes. Lorenzo no verá comprometida su salud, tiene un par de fechas y asegura que una vez recuperado volverá a sus entrenamientos; la empresa podrá darle continuidad a los planes que tiene trazados.

 

CASO QUINTANA ROO

Cuando parecía que el caso de Garza Gaona polarizaría la atención mediática surgió una noticia fuerte en el sureste de nuestro país. Los legisladores del estado de Quintana Roo pusieron en vigor la Ley de Protección y Bienestar Animal que prohíbe, entre otras actividades, las corridas de toros así como las peleas de gallos.

Esta medida, hecha al vapor, con evidentes tintes mediáticos y partidistas pone en riesgo a las especies que pretende proteger. Ya vimos qué pasó con los animales de los circos.

Pero hay más. El colectivo de Tauromaquia Mexicana sacó a la luz interesantes cifras en torno a la celebración de espectáculos taurinos en territorio quintanarroense.

Se verán perjudicadas 55 comunidades en las que el año pasado se celebraron 387 festejos con la asistencia de 260 mil espectadores.

El estado se verá afectado económicamente ya que el año pasado la derrama económica por festejos taurinos en Quintana Roo fue de 95 millones de pesos y se generaron 25 mil empleos.

Preocupa que el proceso legislativo con el que esta ley vio la luz no cumplió con los criterios que la legislación señala. Además, no se hicieron las consultas a las comunidades a través del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas como indica el orden normativo.

Lamentable que en Quintana Roo legislen ‘para la foto’ y no para buscar un bien generalizado en la sociedad. Al final del día, con esta ley están cerrando fuentes de empleo en una época en la que se necesitan más que nunca.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Cuándo darán la cara a favor de la tauromaquia los políticos de ‘alto octanaje’ que tienen afición?