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Columna Alternativa: Indultos y corridas mixtas

Columna Alternativa: Indultos y corridas mixtas

Indultos y corridas mixtas

Gustavo Mares

 

La gran calidad del toro bravo que hoy día se lidia en varias partes del mundo ha propiciado importante número de indultos. Hace algunas décadas no era habitual que a muchos toros se les perdonara la vida como sucede actualmente.

Ahora mismo en el reinicio de la actividad taurina del otro lado del Atlántico ya se le ha perdonado la vida a algún burel.

Es de llamar la atención que hoy día es normal escuchar o leer que determinado torero ‘indultó’ un toro. El matador de toros en turno con su sapiencia y sus avíos puede hacer claras y manifiestas a los tendidos las cualidades del astado. Puede bordar el toreo, ‘destapar el tarro de las esencias’ e incluso azuzar al público para que haga saber su deseo al juez de plaza que quieren que el burel vuelva al campo bravo. Y es que, el que indulta es el juez de plaza, él decide si se le perdona la vida al toro o no.

Podrán opinar todos. Incluido el propio ganadero, pero el que tiene la última palabra es el representante de la autoridad en la plaza.

En estos tiempos modernos, muchas veces se considera que un indulto es un triunfo del torero, pero no lo es completamente. Realmente es más un triunfo de la ganadería, del criador de bravo y evidentemente del propio toro.

Hay lugares cuyo reglamento permite la concesión de trofeos simbólicos y aunque lo más habitual suele ser que el matador de toros en turno reciba las orejas y el rabo, ha habido ocasiones en las que el juez sólo otorga un trofeo al torero a pesar de que le perdonó la vida al burel.

Hay que subrayar que de ninguna manera restamos el valor y el mérito a las grandes faenas que se han trazado con toros de indulto, pero justo es reconocer al auténtico triunfador.

Algún torero por ahí ha preferido ‘asegurar’ el triunfo, ‘aunque sea compartido’ a jugarse todo a una carta en la suerte suprema.

Qué emocionante resulta cuando tras una faena de apoteosis ante un toro bravo, el diestro en turno se perfila en corto y por derecho para jugarse todo a una carta en la suerte suprema. Con verdad, sin trampas. Son sensaciones intensas, muy dramáticas per se por la fuerza que transmiten.

Las principales figuras del ‘Arte de Cúchares’ suelen tener en su palmarés más rabos cortados, que ‘indultos’ porque con los máximos trofeos son ellos los que se llevan todos los reflectores, pues el hecho de cortar orejas y rabo no siempre significa que sea a toros de ‘bandera’. La historia da cuenta de importantes faenas de orejas y rabo a toros complicados.

Los premios que un toro puede recibir son palmas en el arrastre y esas las brinda la afición por iniciativa propia. Posteriormente vienen los reconocimientos ordenados por el Juez de Plaza, único facultado para hacerlo. Los premios póstumos son en orden ascendente: arrastre lento y vuelta al ruedo.

El máximo honor que un toro bravo puede lograr es el indulto, que le garantiza ‘vida de rey’ en el campo bravo hasta el último de sus días.

Los premios que reciben los toreros son, además de las palmas del público: Salida al tercio, vuelta al ruedo, una oreja, dos orejas, y dos orejas y rabo, estos últimos, máximos reconocimientos para el torero.

En este caso, el juez es el único facultado para la concesión de los apéndices, mientras que el único con autoridad para desprenderlos del toro es el puntillero. El alguacilillo es el único autorizado para entregarle los trofeos al diestro.

Otro concepto que hoy está de moda y contrasta con conceptos anteriores es el de las ‘corridas mixtas’.

Hogaño le llaman así a los festejos en los que actúan rejoneadores y toreros de a pie sin tomar en cuenta la alternativa.

La escuela ‘antigua’ considera como ‘corridas mixtas’ aquellas en las que participan matadores de toros y novilleros. De hecho ellos no ‘alternan’, porque unos tienen doctorado y otros, no. Ahí radica el ‘secreto’ de los festejos mixtos, en la alternativa. Hay que subrayar que no estamos hablando de ‘festivales’.

Los festejos en los que actúan rejoneadores y toreros de a pie con alternativa se les llama simplemente ‘corridas de toros’. Cuando en un mismo cartel y vestidos de luces se anuncia a matadores de toros y novilleros se aplica el concepto ‘corrida mixta’ porque unos lidiarán toros y otros novillos, sin alternar.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Qué importante empresario renunció a su agrupación?