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Columna ALTERNATIVA: La carne no duele; el alma, sí

Columna ALTERNATIVA: La carne no duele; el alma, sí

La carne no duele; el alma, sí

Por Gustavo Mares

 

Podrá sonar trillado, pero es real. Los toreros están hechos de otro material. Aunque hay mentes que no tienen la capacidad de observar la grandeza de este hermoso espectáculo, la tauromaquia es un ejemplo de vida, pero auténtico, real, sin chabacanerías. Lo que es, porque la vida es justo como suceden las cosas en el ruedo. Es una metáfora del día a día.

Sin embargo, muchas veces no valoramos las cosas que están ahí y que no tenemos la capacidad de ver. El pasado viernes, Hilda Eliana Tenorio Patiño, abogada de profesión próxima a celebrar su cumpleaños en junio, sufrió un duro percance en la cara. El resultado, 17 fracturas y múltiples placas de platino.

La noticia causó gran conmoción. Para quienes tenemos el gusto de conocer a la abogada, ese suceso nos impactó. Hilda Eliana es baja de estatura y su constitución física es la de cualquier mujer, sutil y delicada.

Saberla grave en el hospital, para quienes la apreciamos, es duro. Podría decirse que hasta causa sensaciones incómodas,  porque hay que tener empatía para entender lo que la otra persona está sintiendo o pensando.

Pero resulta que esos sentimientos pronto se trocaron en una admiración desbordante. Y es que Hilda es, en efecto, abogada de profesión… pero es torera por vocación y ahí cambia todo.

A través de la magia de las comunicaciones, la torera da un impresionante mensaje de vida, vocación y perseverancia. El toro que la prendió de fea manera la noche del pasado viernes en la Plaza El Relicario de Puebla al momento de pegar una larga cambiada le destrozó la cara. Le rompió la piel y los huesos. Pero no el alma, esa por el contrario se hizo más fuerte.

Las palabras, que a través de redes intercambiamos, son una clara muestra de la fortaleza del ser humano.

¿Vale la pena este calvario? ‘Pues sí, es lo que me gusta. No es el calvario, pero hay que pasar por esto de vez en cuando. Lo malo es que ahora que me recupere, a empezar de cero’.

La matadora de toros michoacana ya quiere volver a torear. Incluso aprovecha las llamadas y las visitas de los ganaderos para pedirles tentaderos.

Quienes han tenido la oportunidad de visitarla reconocen en su rostro las huellas de la batalla. Tiene costuras que le salen por la nariz, los ojos y ni qué decir de la hinchazón. No se parece a la Hilda que estábamos acostumbrados a ver.

Lo más difícil de todo esto es que aunque la tauromaquia es hermosa como espectáculo, al interior de ella es la guerra y Tenorio sabe que una vez que la den de alta deberá volver a tocar puertas. La misma lucha.

Otras personas, los que no somos toreros, por menos de eso ‘tiramos el arpa’.

¿Cómo te sientes del alma? ‘Adolorida, quería triunfar. Quería ir al festival de Aguascalientes y salir a hombros. Me duele mucho, eso sí me duele, el cuerpo no, ese no duele. Lo que realmente me lastima es que sé que en cuanto esté bien y quiera regresar, el trato va a ser así, igual’.

¿Hasta dónde estás dispuesta a llegar como torera? ‘No lo sé, sólo sé que me gusta torear’.

Sí esa actitud ante la vida no nos motiva a ser mejores en la actividad que desempeñamos, nuestra condición de ser humano no dista mucho a la de un animalito silvestre.

A propósito, ni siquiera vale la pena desgastarse por las expresiones de odio que la torera ha recibido en redes sociales por su profesión, porque si se analiza es así de sencillo: un árbol de manzanas, da manzanas y  un camión de basura, pues…

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Qué será mejor para la fiesta brava, que se apruebe o no la mayoría de extranjeros en los carteles?