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Columna Alternativa: LA DIFERENCIA

Columna Alternativa: LA DIFERENCIA

La diferencia

Por Gustavo Mares

 

La pandemia por coronavirus que ahora mismo azota al mundo alcanzó en el viejo continente su punto más álgido. Aquí en nuestro país apenas estamos entrando a esa etapa. Desde que comenzó la crisis sanitaria, los toreros españoles marcaron la pauta y tomaron consciencia del difícil momento que se avecinaba.

Inmediatamente se dejaron ver fuerte en redes sociales realizando una doble función. Primero, la social. Sabedores de la responsabilidad que implica ser una ‘figura pública’ invitaron a la afición a resguardarse en casa.

Segundo, la profesional. Hay un refrán que dice: ‘Santo que no es visto, no es adorado’. Una vez que pase la pandemia, porque pasará, todo estará cuesta arriba por la crisis económica que vaticinan los expertos. Los toreros del otro lado del charco ponen de esta manera su ‘granito de arena’ para apoyar de cierta manera a las empresas para que puedan invertir su dinero en cuanto haya luz verde.

Lo que suelen subir a redes sociales lleva cualquiera de esos dos mensajes. Comparten noticias e información nueva e interesante, que tal vez podría parecer inocente, pero está muy bien enfocada.

Desafortunadamente, como siempre ha sucedido en todos los aspectos de la tauromaquia, en nuestro país esa manera de conceptuar la fiesta brava a la mayoría de coletudos les pasa de noche.

Los toreros aztecas, con sus honrosas excepciones, están metidos en sus casas, como cualquier hijo de vecino. Basta ver los medios especializados que ahora mismo le dan más importancia a lo que acontece del otro lado del Atlántico.

En suelo americano, a través de la línea telefónica, los comentarios de los colegas suelen ir en la misma dirección. Casi todos, con los celulares apagados. Otros no contestan. En pocas palabras, no les interesa. Así seguramente valoran su carrera.

Las primeras figuras del toreo, de todos los tiempos, han tenido especial énfasis en atender a los medios de comunicación, no per se, sino porque es el contacto con los aficionados, que son los que se retratan en taquilla, así de simple.

También, porque las empresas profesionales se mantienen al tanto por diversos medios, entre ellos la prensa. ¿A quién programarán? Pues es claro, a los que tienen en mente.

Habrá que esperar a que concluya esta contingencia para conocer cuántos toreros se quejarán amargamente que ya no los reprogramaron tras la abundante suspensión de festejos por el coronavirus.

El mantenerse en casa no significa vacaciones. Los profesionales aprovechan este momento para trabajar en beneficio propio y de los demás.

Así de grande, la diferencia entre la tauromaquia mexicana y española.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Qué recomiendan para pasar en el calor del hogar una cuarentena muy taurina?