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Columna Alternativa: LA MEDIA VUELTA

Columna Alternativa: LA MEDIA VUELTA

La media vuelta

Gustavo Mares

 

Apenas ayer en este mismo espacio publicamos un esbozo de lo que será la Feria de Todos los Santos en la Plaza Jorge Ranchero Aguilar de Tlaxcala. A reserva de lo que decida el torero y diputado Rafael Ortega, quien encabeza la empresa familiar que montará el serial, habrá cuatro corridas de toros en la primera quincena de noviembre.

A diferencia de otros seriales, en la próxima edición de la campaña tlaxcalteca, una de las más importantes en la zona centro del país, se anuncian sendos encierros de Vistahermosa, Begoña, José Julián Llaguno y Gómez Valle, cuatro ganaderías con genotipo muy diferente entre sí, pero todos con el común denominador del trapío… y que no son de Tlaxcala, el estado más pequeño del país, pero el que más ganaderías de toros bravos atesora sobre su superficie.

Tlaxcala tiene un total de 36 ganaderías de toros bravos, lo que convierte al estado en el máximo criadero de reses bravas del país. Pese a lo anterior, con sus honrosas excepciones, ahora mismo el campo bravo tlaxcalteca atraviesa por una dura crisis.

Es un secreto a voces que en ese bonito y taurino estado del Altiplano ‘no hay toros’. Entiéndase por esta expresión, que ahora mismo en la mayoría de las ganaderías no hay encierros puestos para cubrir la demanda de plazas y toreros.

En la pasada Feria de Huamantla, en la Plaza La Taurina, el único encierro de la zona que se lidió dejó mucho qué desear, no sólo por el pobre juego que desarrollaron sus bureles, sino también y peor aún, por lo mal presentado que estaba.

Aunque las comparaciones son odiosas, las fotos de los encierros que habrán de lidiarse en la feria septembrina de Zacatecas muestran astados muy bien presentados. Las imágenes que circulan a través de la red dan cuenta de ello, pero son de otros estados.

El toreo no tiene nacionalidades. Es simplemente un hombre y un toro bravo. Cuando esta actividad se convierte en negocio, el empresario está obligado a brindar una oferta que atrape la atención del público, porque al final del día todo se circunscribe a la venta de boletos. A la ley de la oferta y la demanda.

Particularmente en el estado de Tlaxcala la legislación es muy positiva para la torería de la región, aunque no forzosamente para el desarrollo del espectáculo taurino. Más allá de que en el estado está prohibido el ‘toro de regalo’, es obligado que en cada cartel se programe a por lo menos un torero del estado. Algo hermoso para los que visten de luces… pero que podría no serlo tanto para el que arriesga e invierte su dinero.

Más que imposiciones, lo que debería prevalecer en la confección de carteles es la sensibilidad empresarial pensando en el bienestar de los aficionados.

Si se confirma la decisión de la empresa de programar encierros de otros estados, está en todo su derecho porque considera que así podrá recuperar la inversión.

En la tauromaquia como en el resto de las actividades empresariales, el paternalismo suele ser pésimo para su desarrollo, puesto que puede llegarse a navegar en el conformismo y la medianía.

Cuando hay competencia, los involucrados están obligados a superarse para subsistir. De lo contrario el panorama no será halagador.

Si la falta de toros es un mal que aqueja ahora mismo el estado de Tlaxcala es tiempo de trabajar en consecuencia para revertir la situación. Y reiteramos, hay en el estado honrosas excepciones ganaderas… las menos, pero las hay.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Hasta qué oídos habrán llegado las palabras del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien habló sin tapujos de la fiesta brava en la Ciudad de México?