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Columna ALTERNATIVA: La Publicidad

Columna ALTERNATIVA: La Publicidad

La publicidad

Por Gustavo Mares

Las graves cornadas que se suscitaron del otro lado del Atlántico, en el marco de la feria ‘alternativa’ de San Isidro en el Palacio de Vista Alegre de Madrid, dan cuenta de la dureza de este espectáculo tan apasionante y dramático al mismo tiempo.

La cornada que sufrió el novillero Manuel Perera en el vientre y que le produjo evisceración trajo a la memoria de los aficionados de la vieja guardia o de aquellos que gustan ver videos de tauromaquias anteriores, la cornada que el toro ‘Bermejo’ de Xajay le infirió a Antonio Lomelín al poner un par de banderillas en la Plaza México.

El torero, deteniendo con ambas manos su interior, se fue por su propio pie a la enfermería, donde las manos expertas del doctor Javier Campos Licastro lo sacaron adelante.

En alguna ocasión, el maestro platicó a este reportero que durante muchos años tuvo terribles pesadillas del momento en que con unas tijeras le cortaron el traje de luces y vio como surgió todo el paquete intestinal.

Aún así, volvió a los ruedos a defender su sitio de primera figura del toreo.

Es precisamente en el riesgo inherente que hay en la profesión de lidiar reses bravas, que todo lo que acontece en el ruedo cobra especial significación.

En España, a diferencia de nuestro país, los profesionales del toreo han sabido manejar mediáticamente los percances. No es que se decanten por la nota roja o que les dé gusto estar en el hule. Es simplemente que si el percance ya pasó, no desaprovechan su estadía en el hospital y le sacan provecho.

Aquí en nuestro país es habitual que a muchos toreros que caen en el hule les ‘pasa de noche’ que se deben al público y que por respeto a ellos deberían informar cómo están. Pero no.

Lo mismo acontece con el resto de las actividades taurinas y no sólo los percances. En España le llevan una gran ventaja a México. Del otro lado del ‘charco’, los toreros conocen la importancia de la publicidad e invierten en ese rubro.

En nuestro país, el grueso de los coletudos lo ven como un ‘gasto’ y no una ‘inversión’.

En el renglón de las oficinas de prensa, nuestro país también está ‘a años luz’ de la madre patria. Aunque afortunadamente hay sus honrosas excepciones. En este apartado, el maestro en retiro Alejandro Silveti es un experto en la materia para llevar las relaciones públicas de los toreros que representa.

Pero no todo recae en los toreros. En las empresas también. Hay muchos organizadores que se conforman con enviar sus carteles a través de las redes sociales, pero sin ningún orden ni una estrategia definida. El resultado, el esperado, pobres entradas.

Hasta que todos los profesionales del toreo se den cuenta de la importancia de la publicidad en todos los medios y enfocada a todos los sectores, la fiesta brava podrá recobrar las grandes entradas que había hasta hace algunas décadas. De otra forma será muy complicado.

El más claro ejemplo de la importancia de la publicidad es el del refresco de cola más famoso. Ese de la etiqueta roja. El que está en todo el mundo y en todos los estanquillos. Invierte millones de dólares todos los años en publicidad. Por algo será.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Afecta realmente en algo el aforo limitado, cuando antes de la pandemia las entradas no eran boyantes?

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