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Columna Alternativa: La Única Especie

Columna Alternativa: La Única Especie

La única especie

Por Gustavo Mares

Hace unos días volvió a su casa el toro ‘Tocayo’ de La Joya, ganadería propiedad de José Antonio González Esnaurrizar, quien lo recibió con una punta de vacas y algunos becerros.

Ese burel, que fue indultado en la Plaza México tras la gran faena que le realizó la temporada pasada el diestro español Antonio Ferrera, vivirá el resto de sus días en esa casa ganadera asentada en suelo tlaxcalteca.

Eso es algo que pocos antis y mucho menos políticos oportunistas ven. El toro de lidia es la única especie de abasto que pelea por su vida y puede ganarse el derecho de volver a su casa y pasar ahí hasta su último aliento, lo que no pueden hacer otras especies que sirven para el consumo humano. Hay que subrayar que la carne del toro de lidia se come y es muy sabrosa, porque es un animal ‘orgánico’ como se le llama hoy día a aquellos que no consumen esteroides ni sustancias químicas. Su alimentación es completamente natural.

El caso de ‘Tocayo’ no es el único. El resto de los toros que son indultados suelen hacerse acreedores a la misma vida que ya ganó el buen astado de La Joya.

Pero hay más. El propio ganadero, que se encontraba de viaje en Canadá cuando su toro fue indultado, no pudo contener el llanto por la emoción.

Cuando recibió al toro de regreso en casa, porque pasó algunos meses en la ganadería de El Salitrillo, donde llegó antes de ser lidiado en la México para ‘ponerse’, no podía ocultar su alegría.

Pero fue muy claro al subrayar que a los animales, sea cual sea su especie no hay que ‘humanizarlos’. Punto fundamental para comprender la fiesta brava.

El toro de lidia desde que nace lleva en la sangre esa furia por acometer. El becerro recién nacido apenas puede ponerse en pie y embiste por instinto.

A lo largo de su vida el toro de lidia almacena bravura porque intuye que tarde o temprano deberá pelear a muerte. Nació para salir a una plaza de toros a ser lo que es. De lo contrario se estaría atentando contra la naturaleza misma.

Es lamentable observar en la calle perros con instinto para la cacería en carriolas como si fueran un bebé que no sabe caminar, cuando su naturaleza les pide echar a correr. Eso es crueldad animal y lo dicen muchos expertos en la materia.

Noticias como la de ‘Tocayo’ dan otra visión de la fiesta brava. Hace un par de años, el reconocido presentador de televisión Frank Cuesta o mejor conocido como ‘Wild Frank’ enarbolaba la bandera del antitaurinismo y dedicó cuatro programas a desentrañar los secretos de la tauromaquia.

Quedó maravillado. Jamás se imaginó la devoción con la que los profesionales y aficionados veneran al toro bravo. A partir de ese momento su concepto cambió y comprende a cabalidad todo el significado de la fiesta brava.

Hoy, quienes hasta hace no mucho le aplaudían a rabiar, lo odian y lo maldicen porque piensa diferente a ellos. Intolerancia total.

El hecho de que ‘Tocayo’ volvió a casa, permitió recordar también el importante papel que juegan las ganaderías de toros bravos en el ecosistema de nuestro país.

Por cierto, y a propósito de indultos. El torero no indulta; el que indulta es el juez de plaza.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Quién debutará pronto en el ramo de la industria del mezcal y aprovechará para fomentar la tauromaquia?