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Columna Alternativa: NO DEBES TENER DOS AMORES

Columna Alternativa: NO DEBES TENER DOS AMORES

No debes tener dos amores

Gustavo Mares

 

La situación por la que atraviesa la fiesta brava en nuestro país es dramática. No hay festejos. Muchos profesionales de este negocio tienen en la tauromaquia su único medio de sobrevivir. Al mismo tiempo, en el campo bravo los toros siguen creciendo y generando gastos.

La actual es una situación en la que no hay ni buenos, ni malos, sino personas que tratan de sobrevivir a los estragos del virus y la crisis económica.

Hace un par de semanas, cuando comenzaron a surgir las tientas transmitidas desde alguna finca, los profesionales del toreo: Empresarios, ganaderos, toreros, subalternos y agrupaciones a favor, tuvieron una reunión en la que acordaron cerrar filas para hacer valer los protocolos de seguridad en la lucha contra el covid-19. Medida que tiene sustento en dos pilares fundamentales: Cuidar la salud de todos y demostrar la civilidad que presupone tienen los participantes de la ‘Fiesta más culta’.

Los representantes de cada agrupación firmaron el comunicado, cuyo mensaje hicieron llegar por diversos medios a todos los miembros que representan. Más pronto que temprano, comenzaron a circular en redes sociales algunos de los documentos generados tras la junta de agrupaciones.

Fue evidente que entre los agremiados había resquemor por la medida que pide a todos guardar la cuarentena, ‘#QuedateEnCasa’ decían al calce algunos de los boletines, petición que impide a los profesionales taurinos salir de sus hogares a buscar el sustento.

De las dos tientas que se realizarían esa semana, sólo una se transmitió en el tiempo y forma previamente anunciados. Los toros para estos festejos se vendieron a precio de carne, que dista mucho del valor comercial que tienen, pero por lo menos le permite al criador obtener algunos recursos para volver a invertir.

Cuando los dirigentes de cada agrupación hicieron saber a sus agremiados la decisión, firmada de forma institucional, hubo opiniones divididas, pues quienes no cuentan con los recursos económicos para sobrellevar la pandemia vislumbraron un futuro complicado.

Días después de ese agitado fin de semana, hubo una nueva reunión, sólo que en el gremio de los criadores de bravo, donde se tocó el tema. Aunque se mantiene todo ‘a piedra y lodo’ se sabe que los ganaderos, después de todo, ven viable la celebración de ese tipo de tientas transmitidas. Claro, cuando las autoridades sanitarias lo consideren prudente. Del otro lado de la moneda, lo que los encargados de proporcionar la ‘materia prima’ del espectáculo taurino no ven con ‘buenos ojos’ es la celebración de corridas de toros ‘a puerta cerrada’, tema de moda en la madre patria.

Cuando se instauró el peto para los caballos de pica en España (oficialmente en 1928, tras ser publicada una Orden Real en la Gaceta de Madrid) muchos aficionados de la época consideraron que sería el fin de la tauromaquia, pero no fue así. En épocas de covid-19, quizá el futuro inmediato para que la ‘maquinaria taurina’ comience a ‘calentar motores’ sean estas tientas que de inicio no tuvieron aceptación total del gremio. Habrá qué esperar a que se den los elementos necesarios para que, atendiendo los protocolos sanitarios y con empatía entre todos, se pueda elegir la mejor opción.

Por lo pronto y ante el llamado de las agrupaciones que instaron a sus socios a no realizar ninguna actividad taurina, hubo ya un torero que ‘pagó los platos rotos’ y sufrió dura cornada mientras bregaba un toro en un cortijo hidalguense, lo que en esta época supone un doble drama, permanecer en un sanatorio en plena pandemia de coronavirus y el factor económico.

Algún camino tendrán qué encontrar los profesionales taurinos para mitigar en la medida de lo posible los estragos de esta crisis económica, que por el momento parece no concluirá pronto. Aseguran expertos autónomos en la materia, que los protocolos de seguridad por la crisis sanitaria podrían extenderse algunos meses más de los inicialmente previstos, con el consecuente daño monetario.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Liquidará el sindicato la cuenta?