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Columna ALTERNATIVA: Pequeño, pero grande

Columna ALTERNATIVA: Pequeño, pero grande

Pequeño, pero grande

Gustavo Mares

 

La crisis sanitaria por covid-19 no cesa en el mundo y en nuestro país se ha cobrado la vida de más de 114 mil mexicanos. Al mismo tiempo, las autoridades no han alcanzado a ‘encontrarle la cuadratura al círculo’ pues endurecer las medidas protocolarias implicaría mayor daño a la economía, pero al mismo tiempo al no hacerlo se incrementa el número de contagios y de fallecidos. Difícil disyuntiva.

Pero hay un punto fundamental. No todo es el gobierno. Somos nosotros, cada uno en lo individual, los que debemos aportar para terminar con esta terrible pesadilla lo antes posible.

La Ciudad de México, así como otras grandes ciudades de nuestro país, están desbordadas por el covid-19 y no es raro, basta echarle un ojo a las noticias para ver la cantidad de personas que circulan en mercados y sitios públicos sin cubrebocas. Algunos, aduciendo una ‘superioridad intelectual’ pues dicen que todo es un complot mundial; otros, simplemente porque no creen en el covid-19, pero el caso es que pagan ‘justos por pecadores’.

Es por todo lo anterior, que el Estado de Tlaxcala continúa marcando la pauta en esta crisis sanitaria, pues ha sabido encausar a la población para que se cuide. De nada sirve el esfuerzo de las autoridades si nosotros no colaboramos con lo que nos corresponde.

Aunque no se puede comparar la población de la Ciudad de México con la del estado tlaxcalteca, sí puede servir como ejemplo lo que han llevado a cabo en materia taurina. El pasado fin de semana se celebraron dos festejos al hilo en Huamantla, bajo la promoción de Toro Tlaxcala, empresa del diestro Rafael Ortega y familia. Apenas terminaba el serial Guadalupano en la Plaza La Taurina y ya comenzaba a circular otro cartel, con otra empresa, en Apizaco. Atractivo festejo con el que recibirán el próximo año.

Para la celebración de la actividad taurina en Tlaxcala, el estado más pequeño del país, pero el que más ganaderías de toros de lidia alberga, ha sido fundamental el apoyo del gobierno estatal y municipal, que de manera conjunta con el Instituto Tlaxcalteca de Desarrollo Taurino, a cargo de Luis Mariano Andalco, han sentado las bases para la celebración de festejos taurinos en los que se observa un riguroso protocolo sanitario y en la más de las veces castigado aforo limitado, pero siempre con el propósito de encontrar el justo medio. Se cuida la salud y se promueve la economía. Podrá no ser tan abundante como hasta hace algún tiempo, pero comienza a generarse.

El ejemplo de Tlaxcala permeó en otros puntos de la geografía mexicana que adoptaron la idea como propia, incluidas las transmisiones vía streaming.

Con el paso del tiempo y con el rumbo que está tomando la crisis sanitaria en el mundo, el dios Cronos parece haberle dado la razón al escrupuloso criador tlaxcalteca Antonio de Haro González, propietario de De Haro, quien hace meses, en medio de la pandemia y ante la desesperación del gremio de los criadores de bravo llevó a cabo en su finca un festejo privado a puerta cerrada, que se transmitió vía streaming, lo que sentó las bases de lo que ahora mismo vivimos.

En esos momentos al criador querían ‘quemarlo en leña verde’. Seguramente, hogaño más de uno que renegó contra este proyecto hoy debe agradecerle.

Al final del día, el éxito de lo que acontece en el Estado de Tlaxcala, ubicado entre los seis estados con menores contagios de covid-19, no es de una persona o una institución, sino de todos los tlaxcaltecas, autoridades y civiles… Y por supuesto, los profesionales de la tauromaquia, aunque en más de las voces por debajo de la mesa entre ellos haya ‘patadas y pellizcos’.

Podrá ser Tlaxcala el estado más pequeño de la geografía mexicana, pero es grande para la tauromaquia nacional.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Qué ganadero, interesado en el cargo, será difícil que pueda dirigir la Asociación Nacional de Criadores de Toros de Lidia?