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Columna ALTERNATIVA: Sin Paternalismos

Columna ALTERNATIVA: Sin Paternalismos

Sin paternalismos

Gustavo Mares

 

En la columna anterior comentábamos sobre al fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en el amparo que interpuso Tauroplaza México para que pueda confeccionar carteles sin importar la nacionalidad ni el número de diestros de importación que pueda anunciar.

Hay total hermetismo en torno al tema por parte de los profesionales. Al mismo tiempo, los medios de comunicación tampoco han hecho eco de la noticia que reviste gran importancia para la fiesta brava mexicana.

A reserva de lo que pueda suceder, cuando la crisis sanitaria lo permita, se antojan interesantes las combinaciones que los promotores podrían llevar a cabo, luego de que el fallo será a su favor.

Sin paternalismos absurdos, sería el momento de que echaran ‘la casa por la ventaja’ con combinaciones que quizá ni la propia empresa de la Monumental de Las Ventas de Madrid pudiera llevar a cabo.

El aforo de la Plaza México, la más grande del mundo, permite pensar en combinaciones explosivas y de gran interés mundial. Imagine usted alguno de los siguientes carteles en el coso de Insurgentes, en mano a mano: Pablo Hermoso de Mendoza-Diego Ventura; Enrique Ponce-José Tomás, José Tomás-Andrés Roca Rey o la encerrona del madrileño JT. Si con eso no se llena el escenario de la colonia Nochebuena, quién sabe qué más podría agotar el boletaje.

Del lado contrario, si las combinaciones con la libertad de elegir al elenco sin importar acta de nacimiento, no son del gusto de los aficionados o carecen de novedad, en lugar de beneficiar la celebración de festejos en nuestro país podría representar la puntilla.

Los tiempos que se avecinan, una vez lo permita la crisis sanitaria, obligará a los toreros mexicanos a mantener un alto nivel de exigencia con ellos mismos, justo como sucede en la madre patria desde hace muchos años.

Porque ahora mismo –y es triste decirlo- antes que salvar a los toreros de nuestro país hay que rescatar a la tauromaquia mexicana, que no atravesaba por buen momento antes de la pandemia, que vino a agravar la situación del espectáculo que nos apasiona.

Será preferible ver las plazas llenas, porque eso genera dinero y más festejos, a ver escenarios con pobres entradas en las que forzosamente se tiene que programar a muchos toreros locales que en más de las ocasiones el público no quiere ver y prefiere ausentarse.

Tampoco hay que dejar pasar de lado que el amparo a favor de TauroPlaza México para poder llevar a cabo festejos con mayoría de extranjeros motivará a otras grandes empresas a seguir sus pasos. El camino ya lo allanaron, por lo que sería fácil que nuevos amparos comenzaran a surgir.

El amparo no sólo atañe a matadores de toros, novilleros y rejoneadores, también a los subalternos. No dude usted que si antes de la crisis sanitaria por coronavirus que en nuestro país se ha cobrado la vida de más de 128 mil mexicanos, la competencia en los escritorios y dentro del ruedo era devastadora lo será todavía más, una vez superados los problemas de salud que azotan al mundo.

La competencia siempre es buena y saludable. Los más beneficiados serán en primer término el espectáculo taurino, que podrá generar recursos económicos y también los aficionados, que podrán regodearse con combinaciones que antes sólo podían verse en vivo del otro lado del Atlántico.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Por qué muchos profesionales desatendieron la recomendación de los médicos y continúan toreando?