NOTICIAS DESTACADAS
Inicio / Columna alternativa / Columna Alternativa: Todo sigue igual
Columna Alternativa: Todo sigue igual

Columna Alternativa: Todo sigue igual

Todo sigue igual

Por Gustavo Mares

Parece que la pandemia está decreciendo. Por lo menos en muchas entidades de nuestro país el semáforo epidemiológico está en color verde, lo que permite la celebración de espectáculos con público, aunque con aforo limitado.

Todo hacía suponer que habría un cambio real en la manera de hacer tauromaquia en nuestro país una vez sorteada la dura crisis sanitaria que a todos nos ha pegado. Pero la realidad parece ser distinta y todo hace suponer que nada ha cambiado. Incluso ha empeorado, no sólo por el virus sino por la indolencia del gremio taurino en general.

Hasta antes de la pandemia, muchos de los diestros que mayor actividad tenían era porque formaban parte de alguna de las empresas fuertes. Contados, los diestros que yendo ‘por la libre’ sumaban fechas, pues eso implica doble esfuerzo.

Aunque los dineros de los toreros son sagrados para nadie es un secreto que antes de la pandemia, a diferencia de todavía no hace muchos años, varios ‘coletudos’ tenían una especie de ‘sueldo fijo’ por determinado número de corridas en las que evidentemente debían dar buenos resultados.

Antes, una buena tarde repercutía de manera generosa en el bolsillo del diestro triunfador, pues sabía que en la repetición el ‘parné’ que percibiría sería mayor. Hoy, salvo honrosas excepciones, eso ya no sucede.

Llama la atención también que son contados los escenarios que han volteado a ver a las filas menores de la torería, pues en la mayoría de los carteles que se presentan en el marco de la ‘descalada taurina’ son más las corridas de toros, que las novilladas. La razón es netamente comercial pues los toreros con alternativa suelen tener más cartel.

Es de lamentar también la autocomplacencia de muchos profesionales del toreo, que se quejan amargamente porque aseguran que un ‘aforo limitado’ los perjudica para fomentar el desarrollo de la tauromaquia en nuestro país, cuando hasta antes de la crisis sanitaria las entradas en muchos escenarios eran más bajas de lo que ahora mismo se autoriza con el aforo limitado.

Agregue usted que hay ciudades en las que existen dos o más plazas de toros de distinta categoría, en las que si un diestro se deja anunciar por una empresa, otra le cierra las puertas.

Y justo también como hasta antes de la crisis sanitaria, los profesionales de la tauromaquia se dejaron ganar la pelea mediática con otros espectáculos. Al día de hoy, por increíble que parezca, a muchos les ‘pasa de noche’ la importancia de los medios de comunicación para interactuar con los aficionados y sólo se conforman con sus redes sociales.

El manejo mediático es algo que otras disciplinas conocen y manejan a la perfección en beneficio de todos los involucrados.

Es lamentable que cuando parece que ‘saldría el sol’ tras las ‘oscuras noches de pandemia’, la tauromaquia de nuestro país involucione.

Por eso, ni siquiera compararla con la fiesta brava ‘del otro lado del charco’, donde incluso su plaza más significativa ya abrió sus puertas.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Qué futuro le espera a la tauromaquia de nuestro país?

error: ¡¡El contenido está protegido !!