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Columna invitada: PARTIENDO PLAZA, Segunda alternativa en Nimes

Columna invitada: PARTIENDO PLAZA, Segunda alternativa en Nimes

Segundo doctorado mexicano en Nimes

Por Adiel Armando Bolio

Amigos de la Fiesta Brava, mucho gusto en saludarlos. La alternativa tomada el reciente domingo 18 de septiembre en el cierre de la afamada e importante Feria de la Vendimia 2016, en el histórico Coliseo romano de Nimes, Francia, por el joven diestro aguascalentense Luis David Adame de manos del badajocense Alejandro Talavante y con el testimonio del madrileño Alberto López Simón, siendo el astado de la ceremonia “Sosegado” de la ganadería gaditana de Núñez del Cuvillo, ha tenido algunos significados de relevancia para la historia del toreo tanto del continente americano como de nuestro país.

Y es que al hacerse matador de toros con todos los honores y de manera sobresaliente, Luis David Adame se convirtió en el cuarto espada latinoamericano, segundo mexicano y, en consecuencia, segundo torero de Aguascalientes en llegar a esa significativa instancia, lo cual los convierte en un selecto grupo de toreros que han hecho su examen taurino profesional en ese ruedo nimeño y dentro de la tradicional Feria de la Vendimia, durante el mes de septiembre, de tanto orgullo mexicano.

El primero de ellos fue el espada de Caracas, Venezuela, Erick Cortez, quien se doctoró el 19 de septiembre de 1992 llevando como padrino al sanluqueño Paco Ojeda y de testigo al colombiano César Rincón, con el astado llamado “Amargado” de la dehesa extremeña de Jandilla.

Tuvieron que pasar entonces ocho años para que otro torero del continente, el de Aguascalientes, México, Juan Pablo Sánchez, se alternativara el 18 de septiembre de 2010, lidiando al astado de nombre “Cochabamba” de la divisa madrileña de Victoriano del Río, mismo que le cedió el valenciano Enrique Ponce y ante la presencia del francés Sebastián Castella.

Luego, al cabo de cinco años, el 19 de septiembre de 2015, tocó el turno de acceder a la borla mayor al espada de Lima, Perú, Andrés Roca Rey, quien fue apadrinado por el mismo torero de Chiva, Valencia, Enrique Ponce bajo el testimonio del local Juan Bautista, al cederle el burel de nombre “Pocosol” de la misma ganadería de Victoriano del Río.

Y ahora, un año después, apenas el reciente domingo, como ya lo hemos apuntado, fue el igualmente aquicalidense Luis David Adame, quien ha hecho albergar mucha esperanza de que en él pueda haber una figura del toreo de altos vuelos, de época y que, sobre todo, se convierta en un mandón de la Fiesta, que tanta falta hace uno así en nuestro país.

Pero dejemos que todo lleve su cauce normal, no es tiempo de adelantar vísperas y esperemos a que el mismo tiempo sea el que ponga a cada quién en el lugar que debe ocupar, jerarquicamente, dentro de la más bella de todas las fiestas, la Fiesta Brava, de ahí por ello que les recuerdo que “cuando la inteligencia humana y la irracional belleza animal se conjugan en la arena ¡surge el toreo! Arte y bravura en escena”.

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