Columna Torerías. ¿Cuál es tu aportación y la huella que dejas?

¿Cuál es tu aportación y la huella que dejas?

Por Luis Miguel Martínez

Antes de la pandemia el reto más significativo para las plazas de toros, por lo menos en este país, era volver a tener tendidos llenos, meter a la gente.

Ver carteles de “no hay boletos” era menos común. El “morantetour” alcanzó a Tlaxcala y tan pronto se dio a conocer la noticia, de inmediato se buscó la compra de boletos por parte de la afición.

El Instituto Tlaxcalteca de Desarrollo Taurino trabajó en un despliegue logístico amplio para garantizar el cerco sanitario. Se redujo el aforo de la plaza de toros Jorge Aguilar “El Ranchero” al 70%. Para días antes de la corrida, ya no había lugares.

Hubo gente que se quedó afuera en busca de una localidad. Para el turismo era un garbanzo de a libra, aficionados de distintas partes del país que se dieron cita en Tlaxcala capital.

Las autoridades municipales negaron el permiso de ofrecer recuerdos taurinos en la calle, pero también se prohibió vender alimentos y bebidas dentro de la plaza.

Y finalmente, el pronóstico del tiempo predisponía lluvia a partir de las 6 de la tarde, por lo que el cielo estuvo nublado y se sentía frío.

El ambiente para la corrida no era precisamente festivo, Juriquilla y San Luis no traían buenos antecedentes días antes con Morante.

SOBRE PROTECCIÓN

Para esta pandemia ha sido un buen ejercicio releer el Laberinto de La Soledad del maestro Octavio Paz, quien nos dice que no hay mayor ofensa para el mexicano que sus intereses personales.

Es decir, esta cultura tiene un vicio muy arraigado de trabajar más por un bien particular que colectivo. Por rendirse a la auto alabanza que a la autocrítica real y sincera. Traer a una figura mundial como Morante de la Puebla, es entender que hay que cuidarlo, con 24 años de alternativa y 42 de edad, un torero con madurez y solera.

Las recientes apuestas en España habían sido interesantes por los encastes lidiados. Pero en México, seguro hay un veedor enterado de ello, de fenotipos y momentos por lo que pasan las ganaderías de nuestro país. Pero una sobre protección al torero estrella cuesta caro.

Todo el esfuerzo de logística, publicidad, público en general, se viene en picada. El balance del “morantetour” está en las manos de quienes lo vivieron, desde el mozo de espadas hasta el aficionado de tendido y del que pagó su boleto, pero se quedó afuera. Pasando por el empresario hasta los ganaderos.

Sabedores que Uriel Moreno El Zapata y Sergio Flores tienen capacidad para mucho más, no les quedó otra opción que lidiar lo que les dejaron, o que enlotaron por ahí en su lugar en favor de la figura.

Salvo el de De Haro que fue aplaudido de salida y en el arrastre. Siendo el toro mejor presentado y más completo. El progreso de cualquier grupo social se emprende desde la formación educativa, esa que inyecta valores como la dignidad, la responsabilidad y el respeto.

Si hoy nos preguntamos cómo va la fiesta taurina en México, valdría la pena entonces reflexionar desde nuestra trinchera:

¿Cuál es mi aportación y qué huella quiero dejar?

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