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Columna Torerías: ¿Sirve de algo la tauromaquia?

Columna Torerías: ¿Sirve de algo la tauromaquia?

¿Sirve de algo la tauromaquia?

Por Luis Miguel Martínez

¿Sirve de algo la tauromaquia? ¡En este tiempo en que la pandemia llegó…y sacudió como una tormenta los valores que teníamos como fundamentos supremos, pues claro! Pensamos que el poder, la fama, el consumo, eran pilares y de pronto todo se derrumbó (diría Emmanuel)… Así comienza el libro del sacerdote Ranulfo Rojas Bretón titulado La Muerte sagrada del toro de lidia.

Un material indispensable para la reflexión y sobre todo para la Tauromaquia de nuestros días. Y es que como dice el padre Ranulfo, nada es igual ahora con la pandemia, ni la vida misma será igual. Pero, por eso mismo, defiende Ranulfo, la Tauromaquia como filosofía y la religión especialmente la católica por sus símbolos, ritos y doctrinas, pueden ayudarnos a rehacer la vida.

No se trata de ningún hilo negro o de vender “el hielo” como le pasó a José Arcadio Buendía en la obra maravillosa de García Márquez en Macondo en aquellos hermosos 100 años de soledad.

Se trata de la novela real, la de todos los días en los que miles, millones de seres humanos están obligados a romper el tedio de la monotonía y la rutina, sin esperar más que el día siguiente. Y es que, parafraseando a Rafael Loret de Mola, la rutina y la monotonía son hermanas de la mediocridad. Esa es la razón principal de la existencia de la fiesta. No está limitada a una rutina, ni le da lo mismo un amanecer que a otro. En las siempre vírgenes tierras del arte y en esa inagotable lámpara de inspiración, no hay espacio para el sedentarismo.

Vale más vivir 20 años sobre la tierra, que vivir 100 sin haber asumido un protagonismo, una vela qué enarbolar en el océano del destino; hay que clavar como estandarte una bandera de inquietud sobre el amplio remanso de este bello planeta que aún es nuestro hogar. Por eso mismo, las mentes formidables que ofrendaron su vida en busca de la libertad de este país, no se equivocaron en ser taurinos.

Estamos en el mes patrio y por eso vale la pena recordar que el propio Miguel Hidalgo fue ganadero de reses bravas, Don Ignacio Allende, generalísimo a favor de la Conspiración liberal de la entonces Nueva España, fue matador de toros y así, infinidad de almas rebeldes a la rutina, nos mostraron el camino a la isla bendita de la tierra llamada libertad, porque la libertad no empieza en las leyes sino en el sueño de quienes luchan por ella.

Por eso este mes de septiembre, no debemos rendir culto a los nombres, sino seguir ejemplos de las mentes imparables, que resistieron la lucha del agobio y el tedio, que fueron mensajeras de la inquietud de un pueblo con hambre y sed e justicia pero más aún, de almas buscando no caer en el oscuro silencio de la rutina aplastante. Gracias padre Ranulfo Rojas Bretón por ofrecer este maravilloso libro que seguro, más que reflexivo, es motivante para hacer más y mejor fiesta taurina. Correo: luismiguel_ventas@hitmail.com Twitter: @luismiguel_mtz Facebook: Luis Miguel Martínez

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