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Curro Romero: a 40 años de su última Puerta del Príncipe

Curro Romero: a 40 años de su última Puerta del Príncipe

SEVILLA, España.- Curro Romero, el ya mítico Faraón de Camas, sumó cinco Puertas del Príncipe entre 1960 y 1980. Este domingo, 19 de abril, se cumplen cuatro décadas exactas de la última vez que traspasó el legendario umbral de piedra que franquea la plaza de toros de la Real Maestranza.

Pero antes de ésa hubo cuatro más. La primera llegó en 1960, en su segunda temporada como diestro de alternativa y en un año en el que no se había arreglado en un primer momento para torear en Sevilla. La presión popular acabó favoreciendo el acuerdo con el flamante empresario Diodoro Canorea que también había iniciado su gerencia el año anterior manteniendo una carrera paralela a la del camero hasta su fallecimiento.

La solución fue añadir dos tardes más, incluyendo un beneficio organizado por el gobernador de la época, Altozano Moraleda, para que el futuro Faraón pudiera torear en Sevilla. Eso sí: hubo que esperar al día del Corpus, anunciado junto al reaparecido Manolo González y el ecijano Jaime Ostos para que Curro brillara en plenitud con una corrida de Tassara.

Romero, que había pinchado una gran faena al tercero, barajó pocas opciones con el sexto. Con la gente en desbandada, el camero pidió el sobrero. Los picadores ya se habían marchado de la plaza y acabó subiéndose al caballo –vestido de paisano- el varilarguero algabeño Alejandro González que según la costumbre de entonces había sido contratado como reserva y ya se había mudado de ropa en la misma plaza.

Mientras daban con él, Curro se hartó de pegarle lances a aquel toro de Tassara al que cortó dos orejas que le franquearon de par en par la primera Puerta del Príncipe de su larguísima carrera. En aquel tiempo aún no se había impuesto el preceptivo corte de tres orejas para optar al privilegio.

Pero hay otra fecha marcada a fuego en el calendario sentimental del currismo en la que abrió la Puerta del Príncipe por segunda vez: fue el 19 de mayo de 1966, Jueves de la Ascensión, en el que “nació el mito, comenzó la leyenda y se dilató la exageración hasta superar todo lo imaginable” según explicaba el recordado escritor y cronista Filiberto Mira en su libro ‘Cien años de toreo en Sevilla’.

Las cosas no le habían rodado a Curro en la Feria y en esas circunstancias se forjó la organización de la corrida con un destino muy concreto: la Cruz Roja Española. Se trataba de poner el ansiado ‘no hay billetes’ fuera del abono y restañar los platos rotos de abril. El acuerdo final con Canorea se cerró en 600.000 pesetas de entonces -3.600 euros de hoy- posiblemente con la condición de dejar las taquillas sin un solo papel.

A Curro le bastaron una hora y tres cuartos -la duración habitual de las corridas de entonces, lejos de las casi tres de hoy- para salir a hombros por el Paseo de Colón y llegar al hotel con el traje destrozado por los aficionados. De alguna forma, había nacido ese sentimiento que hoy entendemos por ‘currismo’ y que goza hasta de alguna sentencia judicial a su favor.

La tercera Puerta del Príncipe se abriría para Curro en 1967. Culminada la feria, la tradicional Corrida de la Cruz Roja se organizó para el día 24 de abril, lunes de resaca, con el general Franco en el Palco del Príncipe. En el cartel, encabezado por el rejoneador Rafael Peralta, figuraban Litri, Ostos y Curro Romero para despachar siete ejemplares de Urquijo.

El diestro de Huelva resultó herido, dejando tres para el ecijano. Pero nos interesa la faena de Curro a ‘Patatero’ al que cortó dos orejas que le entregaron la llave de esa tercera Puerta del Príncipe, que compartió con el mayoral de los Urquijo.

Romero iba a escoger el 13 de junio de 1968, festividad del Corpus, para volver a encerrarse en solitario en Sevilla. Aún resonaban los triunfos de una feria irrepetible en la que, entre otras cumbres, Puerta había cortado un rabo; Ostos había cuajado su mejor tarde en Sevilla; El Viti había embelesado… El camero escogió tres toros de Núñez, dos de Antonio Pérez y un sexto de Tassara a los que cortó cuatro orejas.

Tuvieron que pasar 12 años para que el antiguo arco de piedra se abriera de par en par para ver pasar a hombros Curro Romero. Fue el 19 de abril de 1980, sábado de preferia. En los carteles colgaban los nombres de curro Romero, José María Manzanares y el joven Espartaco para lidiar una corrida de Carlos Núñez.

Era la cuarta de abono de aquel año taurino que había quedado marcado por el referéndum de la autonomía andaluza. Manzanares y Espartaco también obtuvieron un trofeo que en el caso del jovencísimo diestro de Espartinas era el primero que cortaba en la plaza de la Maestranza. Aún le quedaban cinco largos años para romper en primera figura a raíz de la célebre faena al toro ‘Facultades’ de Manolo González.

Pero se volvió a abrir la Puerta cuando algunos ya hablaban del agotamiento del famoso tarrito del impar artista de Camas. En ese momento –Curro ya tenía 46 años cumplidos en 1980 – nadie podía atisbar que al Faraón aún le quedaban dos décadas más en activo.