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DAN de alta a ‘Siglo y Medio’ de Piedras Negras, que… ¡rompe una puerta tras revisión! (*Fotos*)

DAN de alta a ‘Siglo y Medio’ de Piedras Negras, que… ¡rompe una puerta tras revisión! (*Fotos*)

Por Gustavo Mares/Fotos Ulises Juárez García

TLAXCO, Tlaxcala.- El toro ‘Siglo y Medio’ de Piedras Negras, que fue indultado en la primera corrida del año en la Plaza México fue dado de alta. El astado marcado con el número 23 pasta en la legendaria ganadería, propiedad de Marco Antonio González Villa, quien es la sexta generación al frente de tan importante casa ganadera con divisa en negro y rojo.

En las corraletas de la plaza de tientas, enmarcadas con una vista espectacular y ese sol quemante de invierno, seco y fuerte, el criador comenta que en unos cuantos  meses este burel tendrá a su disposición un ‘harem de odaliscas’, mismas que se ganó tras pelear con bravura en el ruedo del coso más grande del mundo.

El indulto de este burel dividió opiniones. Según ‘los Escritos’ lo que se busca con el perdón de la vida de un toro bravo es precisamente ‘bravura’ por sobre todo.

¿Tras un indulto, el toro mantiene esa bravura? Le preguntaron al criador, quien casi al instante le pidió al caporal ‘córtalo’.

Acto seguido, los hábiles trabajadores movieron las puertas y separaron al toro del cabestro que le acompañaba. Los murmullos que cortaban el silencio del campo bravo cesaron en cuanto ‘Siglo y Medio’ pegó fuerte resoplido.

AMO Y SEÑOR

En la finca se encontraba un equipo de televisión, que prepara un programa especial para conmemorar los 150 años de Piedras Negras. Todos callaron. El toro, en los corrales, se hizo amo. Nadie se movió. Uno de los arrieros llamó al burel con la voz. Instintivamente se arrancó de largo, el piso se cimbró. Se escuchó un estruendo seco y duro. Una lluvia de astillas y pedazos de madera. En su acometida ‘Siglo y Medio rompió una de las puertas. Se iba a revolver pero pronto, pero otro de las ayudas le gritó y abrió otra puerta. Allá acometió el enrazado astado. Una a una se abrieron un par de puertas más hasta que salió al campo bravo.

La exhalación de tranquilidad en todos los presentes fue evidente. ‘¡Se quebró un pitón!’, gritó una fotógrafa. A la distancia, antecedido de fuerte silbido, un grito: ‘sólo se astilló’ tranquilizó el caporal.

VIAJE AL PASADO

La vida transcurre de manera muy distinta en Piedras Negras. Es un viaje al pasado. El casco, cada centímetro de la finca. No hace mucho, el criador remodeló la antigua tienda de raya como estaba hace siglo y medio. Es alucinante.

En las paredes de esta casa ganadera, cabezas de toros, carteles y documentos taurinos de gran valor impactan a la vista.

Tras la visita al ‘paciente’ indultado, las labores camperas continuaron. Hubo herradero. Los astados que se crían ahí contrastan en seriedad con bureles de otras fincas. ‘La alimentación es fundamental’, dice orgulloso el ganadero.

LEGENDARIA TRADICIÓN

Los presentes pudieron atestiguar un momento icónico de esta casa ganadera. El corte en la badana, que da forma al famoso ‘corbatín’ que distingue a los toros de Piedras Negras.

Todo se hace bajo un silencio casi litúrgico. Sólo se escuchan los sonidos de la naturaleza. Huele a campo y libertad. Tras la ceremonia, los veterinarios aplican los antibióticos necesarios.

El sol comenzaba a esconderse y ya en el largo comedor de la finca en el que han compartido el pan y la sal las más grandes figuras de la tauromaquia mundial, el aroma a café de olla, humeante y caliente, acompañado de una merienda ‘bordada’, vaticinaban una amena tertulia taurina.