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Francisco Martínez, de tienta en el campo bravo guanajuatense

Francisco Martínez, de tienta en el campo bravo guanajuatense

-¿Qué es el valor? Le preguntaron al enrazado diestro sanmiguelense Francisco Martínez, quien ha hecho del valor ‘su bandera’, camino difícil de transitar, pero que llega profundamente a los tendidos.

– Es olvidarte del cuerpo y entregarte para torear. Entregarte por completo a lo que estás haciendo, entregado a la afición y por supuesto, al toro. Olvidarte de ti, del cuerpo y dejarte llevar por la fuerza interna, por la energía que se genera con todas las fuerzas: la del toro, la de la afición y la propia.

A sus 24 años de edad, el valiente torero está dedicado a su profesión. Tuvo oportunidad de tentar en la ganadería guanajuatense de Joaquín Aguilar, donde lidió dos toros y seis vaquillas.

Tomó la alternativa el 25 de enero de 2019 en su natal San Miguel de Allende, Guanajuato, y a la fecha suma trece corridas de toros. Tiene una meta fija para esta temporada: ‘Quiero confirmar la alternativa en la Plaza México. Ojalá que las condiciones sanitarias permitan que haya temporada, yo estoy puesto. Por eso me preparo muy fuerte’.

PROFESIONAL

Perfectamente vestido, el torero apoderado por el matador de toros en retiro Alejandro del Olivar, habla al respecto: ‘La seriedad y profesionalismo del torero comienza en uno mismo. Venir al campo bravo implica la misma responsabilidad de una plaza de toros, sólo que sin público. Incluso el toro embiste igual porque no le importa si es un tentadero o una corrida de postín’.

Francisco Martínez entrena fuerte todos los días y gracias a las relaciones de su representante es que visita constantemente las ganaderías bravas de la región. Está fuerte y en forma. Pero interiormente, ¿cómo se prepara un torero?

‘En mi caso creo en Dios y la Virgen de Guadalupe. Ellos me dan mucha fortaleza’, asegura Francisco, quien considera que desde su punto de vista no hay torero que no crea en Dios, porque el toreo es un ejercicio del espíritu: ‘En lo personal no creo que haya un torero no creyente. Para mí es mi gran apoderado. Me da fortaleza, ahora mismo en esta época de pandemia me la da para resistir’.

CONTACTO

Reconoce que en el ruedo ha sentido ese contacto cercano con Dios: ‘Mi última tarde de novillero en la Plaza México sentía mucho miedo, pero de repente me llegó un momento de mucha claridad, indescriptible. De seguridad y de que Dios estaba allá arriba. Cobre especial interés en mi preparación y el panorama cambió de manera muy positiva’.

El matador de toros guanajuatense aprovecha para recomendar a la afición: ‘Por favor cuídense. Lo del coronavirus no es un juego. Es muy cierto, sigan los protocolos de seguridad’.

Tras estas palabras y bajo el sol quemante y seco del mediodía, pero con una sonrisa ‘que no le cabe en el rostro’ enfiló sus pasos rumbo al tentadero, donde como bien afirma, ‘sale el de negro’ a embestir sin tomar en cuenta el escenario.

¿Sueño o premonición?

El diestro Francisco Martínez confiesa que la noche previa al festejo de triunfadores celebrado en La Florecita en 2018, soñó exactamente lo que sucedería. ‘Fue muy curioso porque así como me pasó en la plaza, así lo soñé. Todo tal cual, la paliza, los gritos de ¡torero, torero! Algo extraño’.

Veterinario

El torero sanmiguelense reconoce que tras la preparatoria se perfilaba para estudiar la carrera de médico veterinario zootecnista, pero sus compromisos de torero se lo impidieron.

‘Tal vez suene paradójico ser torero y querer ser veterinario, pero es tanto el amor al toro que uno quiere saber más de él. Cada tarde en la que toreo se que por ese toro que podrá morir en el ruedo vivirán veinte o tal vez cincuenta más en el campo bravo’.