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El toreo se lleva en la cabeza y el corazón: SILIS

El toreo se lleva en la cabeza y el corazón: SILIS

*El diestro de Iztacalco volvió al campo bravo tras nueve meses y así ya se prepara para ver si lo toman en cuenta en “Buscando un Torero”

ADIEL ARMANDO BOLIO / FOTO RAMÓN SIENRA 

Decía el maestro Manolo Cortés, de Ginés, Sevilla, que “a pesar del tiempo, el toreo se lleva en la cabeza y en las muñecas de las manos”. Ello viene a colación porque el reciente viernes 16 de este mes, tras nueve meses de no pisar un tentadero, simplemente dedicado al diario entrenamiento, el honorable diestro ninguneado por las empresas, el mexiqueño Juan Luis Silis regresó a una ganadería y fue a la emblemática dehesa tlaxcalteca de Rancho Seco, a invitación del ganadero Sergio Hernández González, tras dos años de no estar ella.

Al respecto, Silis nos dijo: “Así es, no tiento en el campo desde febrero de este año. Fue en la ganadería de El Lindero, ubicada en Caxuxi, Hidalgo, y desde entonces a la fecha lo único que he hecho es dedicarme a entrenar, a estar bien física, moral y mentalmente, además de no descuidar mis sesiones de toreo de salón y ahora que está lo de ‘Buscando un Torero’ pues ojalá y se me tome en cuenta pues este ya sería mi último jalón. Y, por cierto, a Rancho Seco regresé después de haberlo hecho en 2018”.

Sobre la ida Rancho Seco, ante la mirada del matador de toros retirado Miguel Villanueva y auxiliado por su eterno banderillero de confianza, Alfredo Ibarra, Juan Luis lidió y mató un toro de buena presencia a puerta cerrada y una vaca.

Acerca del toro, Silis nos comentó que fue bueno y enrazado, pero no fue fácil ya que no perdonaba errores. “Aun así, me sentí bien y lo pude torear con capote y muleta hasta por 25 minutos por ambos pitones. Le metí la espada y la verdad es que fue más que gratificante y motivadora la experiencia”, confesó el torero de Santa Anita, Iztacalco.

Y sobre la vaca, Silis apuntó que en términos generales se dejó, pero que lo más importante “ha sido el que no me sentí agobiado y la de haber visto como ando en la cara del toro. No cabe duda que el toreo se lleva en la cabeza y el corazón, más cuando en mi vida tuve un sin igual maestro como mi padrino Mariano Ramos, que en paz descanse”.

Cabe señalar que quien fungió como piquero fue el caporal de la ganadería y en el ruedo, además de Ibarra, Juan Luis fue asistido por los el matador de toros tlaxcalteca José Nava y el novillero poblano José Arreguín.