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El toreo, un arte que nutre a otras artes

El toreo, un arte que nutre a otras artes

‘El toreo es un arte, que nutre a otras artes’, solía decir el gran periodista Jacobo Zabludovsky, apasionado ‘de hueso colorado’ a la fiesta brava. Son muchos los artistas que se han inspirado con la intensidad que lo que ocurre en un ruedo.

A diferencia de otros espectáculos, que centran su atención sólo en los personajes que ocupan la cima del escalafón, en la fiesta brava se canta los actos heroicos de aquellos que se enfundan de luces y logran una gesta delante de una res brava, sin importar si son figuras. Así por ejemplo, la efigie del ‘novillero’ inspiró a Agustín Lara a componerles.

Tal es el caso del matador de toros norteño Ricardo Macías ‘El Estudiante’, quien antes de vestir de luces corrió la legua en busca de la anhelada oportunidad. Durante su peregrinar conoció a la entonces rejoneadora Lucía Madrid, quien atestiguó la dura lucha que día a día sorteaba el chihuahuense.

Cuando Macías debutó de luces, lo que tuvo verificativo en la desaparecida plaza ‘La Aurora’, grande fue su sorpresa un par de días después, al leer las páginas de la entonces sección taurina del diario El Heraldo de México, a cargo del maestro Pepe Alameda, el poema que le inspiró a la rejoneadora:

Todos los caminos, madre,

van al mar,

al mar de las gaviotas

y los vientos marineros.

Por mi camino

va cantando el sol

y los cenzontles llaneros.

¡Mira es una esmeralda

el extenso pastizal!,

donde olía la húmeda hierba

ese torito valiente,

color de trigo candeal.

Todos los caminos, madre,

van al mar,

menos este camino

de la sierra mía,

que serpentea por el pinar

rumbo a la ganadería.

Borda, que borda

la brisa serrana

el terno de los toreros.

Olvídate madre del mar,

porque es de los marineros.

El matador de toros recuerda aquellos momentos: ‘Fue una sorpresa muy bonita, porque de alguna manera refleja las anécdotas que pasamos durante esa época en la que comenzaba mi andadura taurina’.

‘Tengo claro que nunca voy a ser figura del toreo. De hecho, tengo que trabajar muy duro para poder darme el lujo de torear, porque es mi vocación. Cuando veo a los chavales que empiezan llenos de ilusión y anhelos me acuerdo mucho de esas épocas’, reconoce.

Aquejado por un mal hepático, el torero confiesa que le da miedo ir al hospital ‘por la pandemia de coronavirus que estamos atravesando’. Gracias a que durante su juventud fungió como piloto de las fuerzas aéreas de los Estados Unidos cuenta con un buen seguro médico.

Apoderado por el maestro Manolo Mejía, ‘El Estudiante’ adquirió seis toros que espera lidiar pronto: ‘Aproveché que me dieron buen precio para comprar seis toros que tengo engordando en un rancho en el centro del país y que espero lidiar pronto’.