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El vía crucis de los criadores de bravo

El vía crucis de los criadores de bravo

PUEBLA (Carlos Espinal/Formafición Toros, cortesía).- El desbalance que está ocurriendo con la pandemia del covid-19 en la fiesta brava mexicana tendrá consecuencias que aún no se alcanzan a medir, ni ser claras.

La falta de corridas, pérdida de festejos populares o fiestas patronales, son economías que sólo mueve el toro de lidia y que están documentadas que cursan severo castigo no sólo en lo económico, sino en lo genético dado que camadas enteras de animales se han perdido en la ignominia de los rastros, por lo que poder poner encierros en cuanto pase la pandemia llevará su tiempo.

Si el tema se ve más a fondo habrá ganaderos que incluso hayan tenido que deshacerse de vientres y ver reducidos sus hatos a lo mínimo simplemente para su conservación; recuperarlos será cosa de años durísimos de crianza, dinero, esfuerzo y sobre todo paciencia.

 

¿QUÉ HACEN?

Todo mundo se pregunta qué hacen los criadores de bravo en México para que sus ganaderías subsistan en el difícil trance de salud que vive el mundo, si a diferencia de países como España o Francia, los hatos locales carecen de apoyos económicos, subvenciones o programas definidos y dirigidos en específico para el sector por parte del Gobierno Federal; las más de trescientas ganaderías de bravo apostadas en veintiuno de treinta y un estados del país, tienen que vérselas solas con su propio ingenio, recursos y aprovechamiento de su infraestructura o condiciones naturales para lograr la ansiada autosuficiencia.

En México es bien sabido que la principal fuente de financiamiento de las ganaderías bravas son las empresas o negocios externos que tienen sus propietarios. Sin embargo, cada vez más hierros buscan subsistir utilizando sus propias virtudes, como es el caso del centro del país dónde hay un mejor control de las lluvias de temporal y aunque en mínima cantidad se siembran algunas extensiones de agostadero para negocio y autoconsumo.

 

CINEGÉTICOS

En el norte, las cabañas bravas son más grandes en extensión territorial por lo que algunas también son ranchos cinegéticos, donde se practica la caza legal de diversas especies como venado, jabalí, paloma, perdiz y tales actividades alternas suman a la manutención del toro de lidia

Otro fenómeno que se está presentando para la subsistencia es que cada vez más ganaderías de todo el país fungen como criaderos de animales exóticos (autorizados) así como de ganado ovino, bovino, caprino, caballar y de combate, de alto registro para exportación o simple ganado manso para abasto.

 

TURISMO

Los últimos años y de forma más frecuente, el campo bravo mexicano se ha abierto al turismo ecológico, de visitas guiadas o eventos de tipo social, gracias a la belleza de su infraestructura y variedad de ecosistemas lo cual permite tener ingresos de forma relativamente constante para el mantenimiento de sus ganaderías.

Hoy en México como sucede en distintas prácticas económicas, la crianza para venta por sí misma del toro bravo ya no es negocio, por lo cual ha sido necesario que los ganaderos diversifiquen su actividad, por ello la valía y reconocimiento que se les debe dar ya que en su mayoría lo hacen simplemente por continuar el linaje familiar de generaciones, así como preservar la genética de sus líneas y por ende la tradición o por simple continuación de la sangre brava azteca con intenciones de esperanzadora perpetuidad.

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